El presidente Gustavo Petro aseguró, en los días previos a la posesión presidencial de Abelardo De la Espriella en Cali, que al candidato Iván Cepeda le fueron robadas las elecciones. La declaración, según la fuente, se produjo en el mismo contexto en el que el jefe de Estado se dirigió a la Policía Nacional para pedirle que no ataque las marchas que, según él, son pacíficas y se realizarán este viernes en Cali, Barranquilla y Bogotá.
La posesión de Abelardo De la Espriella está prevista en Cali, ciudad que ha sido epicentro de varias jornadas de protesta y de eventos políticos de gran convocatoria en el país. El cambio de mando se producirá en un ambiente de tensión por las denuncias del presidente saliente sobre el resultado electoral y por las anunciadas movilizaciones ciudadanas en tres capitales.
Iván Cepeda fue el candidato del Pacto Histórico en el proceso electoral que llevó a la elección del nuevo presidente. Las afirmaciones de Petro sobre un supuesto fraude no han sido acompañadas, hasta ahora, por pruebas públicas reconocidas por la Registraduría ni por los organismos de control electoral, según el conocimiento general del sistema colombiano, aunque la nota no entra en ese detalle.
El pedido del presidente a la Policía Nacional se suma a otros momentos recientes en los que el Gobierno nacional ha intervenido para fijar la línea de actuación de la fuerza pública frente a la protesta social. La Policía, como cuerpo armado del Estado, tiene protocolos de atención a manifestaciones que regulan el uso de la fuerza y la protección de los derechos de los participantes y de los terceros.
Las marchas anunciadas para este viernes en Cali, Barranquilla y Bogotá se producen en un momento sensible del calendario político: coinciden con la recta final de la transición entre el gobierno de Petro y el de De la Espriella. Cualquier incidente durante esas jornadas podría escalar la tensión institucional, sobre todo por la expectativa que genera la posesión presidencial en la capital del Valle del Cauca.
Para los ciudadanos, las declaraciones del presidente y la convocatoria a marchar tienen efectos prácticos. De un lado, definen la postura del Gobierno saliente frente al resultado electoral. Del otro, trazan una expectativa directa sobre el comportamiento de la fuerza pública en las calles durante las próximas horas y sobre la respuesta que el próximo gobierno pueda dar a esos reclamos.
En el plano institucional, el relevo en la Presidencia abre un periodo en el que el nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella tendrá que fijar su propia lectura de los hechos electorales y su propia relación con la Policía y con la protesta social. También deberá decidir si mantiene, ajusta o revisa las directrices que dejó el gobierno saliente sobre el uso de la fuerza en manifestaciones públicas.
Quedan pendientes, entre otros puntos, los pronunciamientos oficiales de la Registraduría y de los órganos de control sobre las denuncias de fraude; las decisiones de la Policía frente a las marchas convocadas; y la comunicación pública del presidente electo De la Espriella durante los días previos a su posesión en Cali. La fuente consultada es Impacto News, firma del periodista Iván Peña Ropaín.
