Según reportó La FM, la ley seca que acompañó la segunda vuelta presidencial no termina al cierre de las mesas de votación. La restricción se mantiene durante varias horas adicionales, en una decisión que busca preservar el orden público mientras se realiza el conteo final de los votos y se disuelven los puestos de votación.
La ley seca es una figura contemplada en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Las alcaldías y gobernaciones pueden decretarla en escenarios de alto flujo electoral, eventos masivos o situaciones que comprometan la tranquilidad pública. En jornadas presidenciales, su aplicación suele coordinarse entre la Registraduría Nacional del Estado Civil y las autoridades locales de policía.
La medida restringe la venta y el consumo de bebidas embriagantes en sitios públicos y en establecimientos comerciales como bares, tiendas y restaurantes. También impide el transporte de licor en vías abiertas al público durante el horario decretado. Las sanciones por incumplimiento pueden ir desde multas hasta cierres temporales del establecimiento, dependiendo del Código de Policía de cada municipio.
El horario exacto de levantamiento varía entre ciudades y departamentos, ya que cada autoridad territorial expide su propio decreto. Por lo general, la restricción se levanta en la mañana del día siguiente al de la elección, una vez consolidada la jornada y garantizadas las condiciones de seguridad en el perímetro de los colegios y puestos de votación.
Para los ciudadanos, la recomendación práctica es consultar el decreto expedido por la alcaldía de su municipio. Las cadenas de radio y televisión, así como las cuentas oficiales de las alcaldías en redes sociales, suelen difundir la hora precisa. Algunos establecimientos ajustan sus horarios de apertura precisamente para reabrir en cuanto termine la restricción.
Las autoridades de tránsito y la Policía Nacional mantienen controles en las principales vías durante la jornada electoral y en las horas posteriores. Quienes incurran en infracciones pueden enfrentar comparendos y la inmovilización del vehículo si se determina que el conductor está en estado de embriaguez.
Queda pendiente para el gobierno nacional y las autoridades locales el balance del comportamiento ciudadano durante la jornada. La ley seca suele evaluarse como un instrumento disuasorio más que como una sanción, y su eficacia depende de la cooperación entre la Policía, los administradores de establecimientos y la propia ciudadanía.
