La Presidencia de la República, en cabeza de Abelardo De La Espriella, les envió a los ministros del gabinete unas directrices de comunicación que ordenan pedir autorización antes de conceder entrevistas a medios. La instrucción fue comunicada por escrito y ya circula entre los despachos ministeriales, según reportó la fuente que conoció el contenido del documento.
La directriz centraliza el manejo informativo del Gobierno nacional. A partir de ahora, cada entrevista que un ministro o funcionario de alto nivel quiera ofrecer deberá pasar por un filtro previo de la oficina de comunicaciones de la Presidencia. El objetivo declarado es mantener un mensaje unificado en todos los frentes del Estado.
Además del filtro para entrevistas, las instrucciones incluyen límites en el uso de las cuentas personales de los funcionarios en redes sociales. La Presidencia busca controlar lo que se publica desde perfiles institucionales y también desde perfiles privados cuando el funcionario hable en calidad de servidor público, un punto que ha generado dudas entre los equipos de prensa ministeriales.
La medida se inscribe en una práctica habitual de gobiernos que recién comienzan su gestión. Coordinar vocerías evita contradicciones entre ministerios y fortalece la línea política de la administración. En Colombia, cada presidencia ha establecido su propio esquema de vocería, con distintos grados de rigidez según el estilo del gobernante y la conformación del equipo de comunicaciones.
Para la ciudadanía, el cambio tiene implicaciones prácticas. Los ciudadanos que esperan respuestas puntuales de un ministerio sobre un trámite, una queja o una decisión sectorial podrían encontrar un canal más estrecho. Antes, el ministro de turno podía responder de manera directa. Ahora, la respuesta pasará por una aprobación previa que puede dilatar los tiempos.
Para los periodistas, el nuevo protocolo añade un paso adicional antes de publicar declaraciones oficiales. Si la autorización queda en manos de un equipo pequeño en la Presidencia, la agenda informativa del Gobierno puede concentrarse en unos pocos temas y dejar sin respuesta preguntas que otros ministerios sí conocen. La fuente no detalla el mecanismo exacto de aprobación ni los tiempos máximos de respuesta.
Las directrices también tocan el terreno sensible del uso de redes sociales. En los últimos años, varios funcionarios han emitido opiniones políticas o han revelado información interna desde sus cuentas personales. Limitar ese margen de maniobra apunta a reducir filtraciones y declaraciones no alineadas, aunque choca con el derecho de los servidores públicos a expresarse como ciudadanos.
Dentro del gabinete, la reacción inicial es de acatamiento. Los equipos de prensa ya recibieron las instrucciones y las están adaptando a sus rutinas. Queda pendiente ver cómo se aplica la regla en la práctica: si habrá voceros únicos por ministerio, si la autorización será verbal o escrita, y qué pasa cuando un ministro quiera atender una rueda de prensa imprevista por un hecho noticioso.
El siguiente paso será observar el primer mes de aplicación. Si las entrevistas autorizadas salen con regularidad, la centralización funcionará como un canal ordenado. Si los tiempos de respuesta se vuelven un cuello de botella, la medida podría flexibilizarse. Por ahora, el Gobierno de De La Espriella apuesta por hablar con una sola voz.
