Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, confirmó que no despachará desde la Casa de Nariño durante sus jornadas en Bogotá. Así lo reportó El País, que señaló la nueva sede desde donde el mandatario piensa gobernar cuando esté en la capital.
La Casa de Nariño, ubicada en el centro de Bogotá, ha sido la sede del Ejecutivo colombiano desde 1910. Funciona como despacho presidencial, lugar de reuniones del Consejo de Ministros y espacio para recepciones oficiales. Trasladar las operaciones a otra sede constituye un cambio administrativo de peso en la tradición republicana del país.
De la Espriella sostuvo que su intención es gobernar desde distintas regiones del territorio nacional, según el extracto de El País. Esa directriz de gobierno itinerante modifica la lógica tradicional, según la cual el presidente permanece en Bogotá y se desplaza al interior solo para giras puntuales.
El esquema de gobierno por regiones se asocia en la historia reciente con figuras como Álvaro Uribe, que instaló comitivas ejecutivas en distintas ciudades durante su mandato. La diferencia con la propuesta de De la Espriella es que este la plantea como sede estable del despacho, no como visitas temporales.
Para la ciudadanía, la medida tiene efectos prácticos en la atención de trámites, la realización de consejos de ministros y los actos protocolarios. También cambia la dinámica del centro histórico bogotano, donde la Casa de Nariño atrae visitantes y concentra la actividad oficial.
Funcionarios de la administración, periodistas acreditados y miembros de la fuerza pública deberán readecuar sus rutinas si la sede cambia. El traslado implica logística de comunicaciones, seguridad y movilidad en la nueva ubicación, sin que El País haya detallado todavía cuál será el edificio ni su dirección.
La transición entre gobiernos en Colombia suele traer ajustes de estilo en la conducción del Ejecutivo. Lo que ahora se anuncia es un ajuste de sede física, acompañado de un esquema de trabajo pensado para acercar la Presidencia a los territorios, según lo expuso De la Espriella.
Queda pendiente la definición del inmueble, la fecha del traslado y los protocolos de seguridad que se aplicarán. El País informó sobre la decisión, pero no publicó en el extracto los aspectos logísticos ni las reacciones de otros poderes públicos.
