El presidente electo Abelardo de la Espriella dio a conocer una decisión de alto impacto para la política exterior colombiana: el cierre de las embajadas del país en 14 naciones. El anuncio fue recogido por EL PAÍS y marca un giro brusco frente a la estrategia diplomática que venía aplicando el Gobierno de Gustavo Petro.
De la Espriella explicó que su administración no mantendrá vínculos diplomáticos con Gobiernos que calificó como “tiranías”. En esa lista incluyó de manera explícita a Cuba y a Nicaragua, dos de los aliados más cercanos del Ejecutivo saliente en América Latina.
La medida también contempla reversar los pasos que dio el Gobierno anterior para fortalecer la presencia de Colombia en África. Según el reporte de EL PAÍS, esa política había sido impulsada con el objetivo de reducir el gasto público y de reorientar los recursos diplomáticos hacia regiones con mayor potencial comercial y de inversión.
El cierre de representaciones diplomáticas es una facultad del Ejecutivo. Cada Embajada implica costos en personal, arriendo, funcionamiento y seguridad. Por eso, desde hace años distintos Gobiernos han evaluado redimensionar la red consular y de Embajadas para ajustar el gasto a las prioridades de política exterior.
Colombia mantiene relaciones diplomáticas con la mayoría de los países del mundo. Esa red se construyó a lo largo de décadas y responde a intereses comerciales, migratorios, de cooperación y de seguridad. Cualquier recorte significativo, como el anunciado por De la Espriella, redefine de manera directa el alcance de esa presencia.
La decisión afecta a los colombianos en el exterior que tramitan sus documentos en las Embajadas que serán cerradas. Esos ciudadanos deberán recurrir a consulados de terceros países o a representaciones acreditadas, lo que puede traducirse en demoras y en mayores costos para los trámites consulares.
El quiebre con Cuba y Nicaragua también tiene implicaciones internas. Cuba ha sido un actor clave en el proceso de paz con el ELN, mientras que Nicaragua ha sido sede de distintos espacios de diálogo. Modificar la relación con esos Gobiernos puede cambiar la dinámica de las conversaciones que están en marcha o que se proyecten.
Desde el punto de vista comercial, los países señalados no son socios mayores de Colombia. Sin embargo, la ruptura simbólica sí envía una señal sobre el tipo de aliados que el nuevo Gobierno buscará priorizar y sobre el lenguaje que usará para describir a los Gobiernos con los que no comparte afinidad.
La reacción de los países afectados y de la comunidad internacional todavía está por verse. Gobiernos como el cubano y el nicaragüense suelen responder con comunicados oficiales cuando se producen anuncios de este tipo, y los aliados de Colombia en la región también suelen fijar posición.
Queda por conocer la lista completa de las 14 Embajadas que serán cerradas y el cronograma de transición. El nuevo Gobierno deberá detallar cómo se garantizarán los servicios consulares para los colombianos residentes en esos países y cómo se redistribuirán las funciones diplomáticas.
Según EL PAÍS, el cierre de las 14 Embajadas y la ruptura con Cuba y Nicaragua forman parte del mismo paquete de decisiones que el presidente electo dio a conocer al inicio de su transición. El rediseño completo de la política exterior será uno de los primeros frentes que deberá despejar cuando asuma el cargo.
