El presidente Abelardo de la Espriella reveló este martes la conformación de la nueva cúpula militar y de policía, en un paquete de designaciones que incluye al general Erik Rodríguez como comandante general de las Fuerzas Militares, según informó El Tiempo. Rodríguez fue retirado del servicio en la administración anterior, una decisión que en su momento fue leída como una separación por discrepancias con el rumbo de la política de seguridad.
El regreso del general ocurre a pocos meses del inicio del gobierno de De La Espriella y se produce en un contexto de rediseño del mando militar. La cúpula de las Fuerzas Militares concentra el comando estratégico del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, y su jefe tiene asiento en el Consejo de Seguridad Nacional y en los Consejos de Seguridad regionales que orientan las operaciones contra el crimen organizado y los grupos armados.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, varios oficiales de alto rango fueron pasados a retiro o reubicados en cargos diplomáticos tras diferencias públicas con el Ministerio de Defensa. Rodríguez figuraba entre los oficiales retirados en ese periodo, según reconstruyó El Tiempo al presentar la noticia. Su retorno a un cargo operativo de primera línea revierte ese movimiento y devuelve al servicio activo a un oficial con trayectoria en operaciones contra el narcotráfico y el ELN.
La nueva cúpula no se limita al comandante de las Fuerzas Militares. El paquete de nombramientos incluye a los nuevos comandantes del Ejército Nacional, la Armada de Colombia y la Fuerza Aérea Colombiana, así como al director general de la Policía Nacional, de acuerdo con la información publicada por El Tiempo. Cada uno de esos cargos requiere un proceso formal de selección y posesión ante el Ministerio de Defensa.
En el plano institucional, la decisión se inscribe en una facultad presidencial. En Colombia, el comandante general de las Fuerzas Militares y los comandantes de cada fuerza son nombrados por el presidente, a partir de ternas propuestas por el Ministerio de Defensa y con hoja de vida revisada por la Junta Asesora del Comandante General. La tradición es que el alto mando se renueve al inicio de cada gobierno o cuando se producen vacantes por retiro o fallecimiento.
El movimiento tiene implicaciones directas para la política de seguridad. La cúpula entrante será la responsable de ejecutar los lineamientos del Plan Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana y de coordinar con la Fiscalía y la Rama Judicial los procesos derivados de capturas y operaciones de gran impacto. También deberá articularse con las gobernaciones y alcaldías en los consejos de seguridad territoriales, donde se definen los operativos en zonas de conflicto y de economías ilícitas.
Para los ciudadanos, el cambio de mando suele traducirse en ajustes en la estrategia operativa: prioridades de despliegue, reorganización de brigadas, redefinición de recompensas por cabecillas de grupos armados y ajustes en la cooperación con fuerzas extranjeras presentes en el país. En regiones con presencia de disidencias de las FARC, ELN y Clan del Golfo, los cambios de cúpula suelen ir seguidos de movimientos de tropas y de relevos en comandantes de unidad.
Entre las reacciones que recoge la fuente no hay todavía pronunciamientos oficiales de los oficiales salientes. La transición se produce en un momento en el Congreso tramita reformas a la ley de seguridad y el Ministerio de Defensa discute el presupuesto del sector para la próxima vigencia. El nuevo alto mando deberá asumir esos escenarios legislativos en las primeras semanas de gestión.
Quedan pendientes algunos pasos formales. Cada uno de los designados debe ser posesionado por el ministro de Defensa en las próximas jornadas. Mientras tanto, los oficiales que estaban ejerciendo esos cargos regresan a sus dependencias o son asignados a otras funciones dentro de la fuerza. ElTiempo anticipó que en los próximos días se conocerán los nombres de los segundos y terceros niveles de cada fuerza, que completan la línea de mando.
La fotografía final del alto mando se conocerá en los próximos días, cuando se publiquen los decretos de nombramiento y los actos administrativos de cada una de las fuerzas. Esa información permitirá establecer el perfil completo del equipo de seguridad con el que De La Espriella arranca la segunda mitad de su primer año de gobierno.
