El presidente Abelardo de la Espriella anunció la primera fase de un plan de choque en salud, orientado a resolver la acumulación de medicamentos y procedimientos no entregados a los usuarios del sistema. El anuncio se hizo tras un consejo de ministros, según reportó La FM.
Durante el pronunciamiento, el presidente aseguró que el Gobierno ya identificó a más de un millón de usuarios con servicios pendientes. Esa cifra es la base sobre la cual se empezará a operar la estrategia en esta primera etapa.
El plan responde a uno de los puntos más sensibles del funcionamiento del sistema de salud colombiano: la entrega oportuna de medicamentos y la realización de procedimientos que, por distintas razones, han quedado represados. La acumulación de estas deudas afecta principalmente a pacientes con enfermedades crónicas y a quienes requieren intervenciones programadas.
El sistema de salud colombiano funciona a través de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), encargadas de gestionar la atención de los afiliados, y de las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS), donde se atiende a los pacientes. Las quejas por demoras en autorizaciones y entregas han sido recurrentes en los últimos años y se han convertido en uno de los principales motivos de tutela en el país.
La presentación del plan se produjo después de un consejo de ministros, escenario habitual para que el Gobierno comunique decisiones de política pública. Ese formato le permite al Ejecutivo mostrar una postura unificada y trazar líneas de acción para las entidades que participan en la ejecución.
Según lo expuesto por el presidente, la estrategia se ejecutará por fases. En esta primera, el foco está en los usuarios ya identificados con pendientes. El Gobierno no detalló en la fuente los plazos ni los mecanismos concretos de atención que se implementarán.
Las decisiones en materia de salud tienen impacto directo sobre millones de colombianos afiliados al sistema, en especial sobre quienes dependen de tratamientos continuos. Un plan de choque de este tipo implica compromisos de gestión entre el Ministerio de Salud, las EPS y los prestadores, que son quienes finalmente entregan los medicamentos y practican los procedimientos.
Queda por conocer cómo se articularán las siguientes fases del plan, cuáles serán los indicadores de seguimiento y de qué manera se medirá el avance en la reducción del represamiento. La ciudadanía estará atenta al cronograma y a los resultados concretos, dado que la acumulación de servicios pendientes ha sido motivo recurrente de reclamos y acciones legales.
