El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que, en sus primeros días en la Casa de Nariño, ordenará el retiro del sombrero que perteneció a Carlos Pizarro, excomandante del Movimiento 19 de Abril (M-19) y posteriormente candidato presidencial asesinado en 1990. La noticia fue reportada por Chica Noticias.
Según el reporte, De la Espriella describió la medida como una de las decisiones iniciales de su gobierno, lo que la convierte en un gesto con alto contenido simbólico. La pieza, un sombrero típico asociado a la figura de Pizarro, hace parte del acervo de objetos que se exhiben en distintas áreas de la sede presidencial como reconocimiento a procesos de paz y a figuras de la historia reciente del país.
Carlos Pizarro fue uno de los comandantes guerrilleros del M-19 que se reincorporó a la vida civil tras los acuerdos de paz firmados con el gobierno de Virgilio Barco en 1990. Tras su desmovilización incursionó en política por medio del partido Alianza Democrática M-19 y se convirtió en candidato presidencial para las elecciones de 1990, en las que resultó asesinado en un vuelo comercial procedente de Barranquilla.
El sombrero y otros objetos personales de Pizarro han sido conservados en la Casa de Nariño como parte de la memoria institucional de los procesos de negociación con grupos armados en Colombia. La pieza se instaló en la sede presidencial como homenaje a las víctimas y a las víctimas y a los excombatientes que dejaron las armas por la vía política.
El anuncio de De la Espriella llega en un momento en el que el país discute el alcance simbólico de los acuerdos de paz con las extintas FARC y con el ELN, así como la presencia de piezas y recuerdos de líderes de esos procesos en espacios oficiales. Sectores vinculados a las víctimas han defendido la permanencia de esos símbolos por su valor en la construcción de memoria histórica.
La decisión, según la fuente, se ejecutaría en los primeros días de la nueva administración. Hasta el momento no se conoce el lugar al que sería trasladado el sombrero ni si la medida se acompañará de un decreto o de una resolución administrativa específica. Tampoco se ha precisado si se adelantará una consulta previa con las familias de las víctimas o con las organizaciones que han promovido la conservación de estos objetos.
El gesto se inscribe en una serie de anuncios que el presidente electo ha hecho sobre los cambios que proyecta en la Casa de Nariño y en la administración pública. En distintas declaraciones previas, De la Espriella ha señalado que su gobierno buscará reorganizar varias dependencias del Estado y revisar el uso de los espacios oficiales.
La medida abre interrogantes sobre el futuro de otros objetos y piezas que se exhiben en la sede presidencial en reconocimiento a figuras de los procesos de paz. Observadores de derechos humanos y representantes de organizaciones de víctimas han pedido que cualquier decisión sobre estos símbolos se tome con criterios de memoria histórica y reparación, y no solo con criterios políticos.
Por ahora, el equipo del presidente electo no ha detallado el protocolo que se seguirá para el retiro ni la fecha exacta en la que se ejecutará. El anuncio queda a la espera de los pronunciamientos oficiales de las entidades involucradas en la conservación del patrimonio simbólico de la Casa de Nariño.
