El presidente Abelardo de la Espriella anunció nuevas medidas para controlar la emergencia que enfrentan varios municipios del Tolima por cuenta de los incendios forestales. El pronunciamiento se produjo mientras el país atraviesa una de las temporadas de mayor actividad incendiaria del año, según reporta Infobae.
De acuerdo con el informe oficial citado por el medio, hasta las 9:30 a. m. del 26 de agosto de 2026 se contabilizaban 18 incendios activos en Colombia y dos que ya fueron controlados. Las autoridades no detallaron en el extracto la distribución de esos focos por departamento, pero la atención presidencial se concentra en el Tolima, uno de los departamentos más golpeados por la emergencia.
El Tolima es una región con alta vulnerabilidad frente al fuego por la confluencia de temporadas secas prolongadas, cultivos en zonas de ladera y áreas boscosas cercanas a reservas naturales. Los incendios en esa zona suelen afectar la calidad del aire, interrumpir vías y poner en riesgo a comunidades rurales y a los bomberos que combaten las llamas.
Durante su declaración, el presidente aseguró que el Gobierno no va a reducir la intensidad de la respuesta. La frase “No vamos a bajar la guardia”, citada por Infobae, fue el eje del anuncio y anticipa el despliegue de recursos adicionales para apagar los focos activos y prevenir nuevos brotes en los municipios afectados.
Las medidas anunciadas se suman al trabajo que ya realizan cuerpos de bomberos, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y la Fuerza Aérea Colombiana, que suele apoyar con descargas de agua sobre los puntos más críticos. La coordinación entre esas entidades es clave porque los incendios en el Tolima suelen extenderse hacia zonas cafeteras y ganaderas.
La emergencia tiene impacto directo sobre los habitantes del departamento. Las comunidades cercanas a los focos activos han reportado restricciones de movilidad, presencia de humo y afectaciones a la agricultura familiar, especialmente en municipios donde el fuego ha alcanzado áreas cultivadas. Los organismos de socorro recomiendan acatar las órdenes de evacuación preventiva cuando las entregan las alcaldías.
El Tolima no es nuevo en este tipo de crisis. En temporadas secas anteriores, el departamento ha sido escenario de incendios que han consumido cientos de hectáreas de bosque nativo y páramo, con consecuencias sobre el recurso hídrico que alimenta acueductos veredales. Por eso la respuesta del Gobierno nacional se concentra en esta región, donde los daños ambientales pueden tardar años en recuperarse.
Desde el sector ambiental se suele recordar que la mayoría de los incendios en Colombia son provocados por actividades humanas, como quemas agrícolas mal realizadas o acciones intencionales. Esta temporada, además, coincide con condiciones de calor intenso y baja humedad que favorecen la propagación rápida del fuego, lo que obliga a mantener operativos permanentes.
El Gobierno señaló que el monitoreo de los 18 incendios activos continúa y que los reportes se actualizarán en las próximas horas. Mientras tanto, el llamado a la ciudadanía es reportar cualquier conato a las líneas de emergencia y no realizar quemas agrícolas mientras se mantenga la alerta por alta probabilidad de nuevos incendios en el centro del país.
