Quince menores de edad integran la delegación colombiana que viajará al Mundial RoboRave 2026, una competencia internacional de robótica que se realiza en Japón. La participación solo fue posible luego de que el presidente electo Abelardo de la Espriella gestionara una donación para cubrir los costos del desplazamiento, según reportó Infobae.
Los integrantes del equipo y sus tutores relataron que, antes de la intervención del mandatario electo, no contaban con recursos suficientes para asegurar el viaje. En sus declaraciones recogidas por Infobae, afirmaron que el apoyo económico del Estado ha sido nulo, una expresión que resume la frustración del grupo ante la ausencia de respaldo institucional.
RoboRave es una competencia de robótica educativa fundada en Nuevo México en 2001 y que desde entonces se ha expandido a decenas de países. Cada año reúne a estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato que diseñan, programan y ponen a prueba robots en distintas pruebas de autonomía y precisión.
Para Colombia, la participación de equipos juveniles en certámenes como RoboRave, FIRST LEGO League o el Mundial de Robótica de Singapur ha sido intermitente y suele depender del esfuerzo de universidades, colegios y patrocinadores privados. La falta de una línea presupuestal estable para estas delegaciones ha sido una queja recurrente entre docentes y mentores.
El caso pone sobre la mesa un debate de fondo sobre la política pública en ciencia, tecnología e innovación para niños y adolescentes. Colombia cuenta con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y con programas como Ondas, de Minciencias, orientados a fortalecer vocaciones científicas en la juventud, pero la cobertura es limitada frente a la demanda.
La gestión del presidente electo se produjo en un contexto particular: Abelardo de la Espriella resultó elegido en las recientes votaciones y aún no ha asumido el cargo. Su intervención, descrita por la fuente como una donación que él ayudó a conseguir, ocurrió por fuera de las funciones formales del Ejecutivo.
Para los menores, el viaje representa una oportunidad de formación y visibilidad internacional. Para los organizadores del Mundial, la presencia de delegaciones diversas es parte de la misión del evento, que busca democratizar el acceso a la robótica educativa más allá de los países con mayor inversión en I+D.
Queda por ver si la administración que arranca este año incorpora algún mecanismo permanente de respaldo a estas delegaciones, o si cada participación internacional seguirá dependiendo de donaciones puntuales y del esfuerzo individual de los equipos.
