El presidente Abelardo de la Espriella confirmó que sostuvo una conversación con el senador brasileño Flávio Bolsonaro en torno al proceso de extradición de alias Araña. El tema central fue el manejo que se dará al extraditado una vez llegue a territorio estadounidense, según reportó Infobae.
En sus declaraciones, el jefe de Estado aseguró que pidió a las autoridades de Estados Unidos que no abrieran espacio a una eventual negociación con el detenido. La frase que utilizó al referirse al pedido fue que solicitaría "mandarlo a motilar y entregárselo a la DEA", expresión recogida por el medio citado.
De la Espriella también planteó que alias Araña permanezca fuera de Colombia durante las próximas tres décadas. Con esa petición, el presidente buscó fijar una condición pública sobre el cumplimiento de la pena en el extranjero, en lugar de un eventual regreso al país.
Alias Araña es un señalado cabecilla del narcotráfico colombiano, extraditado a Estados Unidos en el marco de la cooperación judicial entre ambos países. El trámite de entrega se produce tras años de capturas, procesos de judicialización y solicitudes elevadas por las autoridades antinarcóticos.
La conversación con Flávio Bolsonaro ocurre en un contexto de cooperación regional contra el crimen organizado entre Colombia y Brasil. El legislador brasileño ha mantenido una línea activa de interlocución con mandatarios y funcionarios sudamericanos sobre seguridad y lucha contra el narcotráfico.
El pedido presidencial se dirige específicamente a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), encargada de recibir a los extraditados por narcotráfico y coordinar el cumplimiento de las sentencias en ese país. Las condiciones de reclusión y los beneficios procesales dependen del sistema federal estadounidense.
Según lo relatado por el presidente a Infobae, la solicitud busca evitar que el cabecilla extraditado acceda a mecanismos de negociación que reduzcan su pena o permitan su retorno temprano a Colombia. El gobierno colombiano plantea que el tiempo de permanencia fuera del país se prolongue durante treinta años.
La afirmación se produce en un momento en el que el Ejecutivo colombiano ha reiterado su política de no negociar con estructuras criminales y de priorizar la cooperación internacional para la judicialización de los principales cabecillas. El mensaje apunta tanto a la opinión pública interna como a los socios extraditantes.
Por ahora no se conoció una respuesta oficial del gobierno de Estados Unidos ni de la DEA sobre la petición formulada por De la Espriella. El cumplimiento efectivo de la solicitud dependerá de las decisiones del sistema judicial federal estadounidense, que tiene competencia plena sobre los extraditados una vez en su territorio.
