En una declaración recogida por el medio Alternativa Caribe, el candidato a la presidencia Abelardo De la Espriella hizo un llamado público a la obediencia civil frente a lo que calificó como un intento de desconocer la voluntad popular. La convocatoria busca que la ciudadanía reaccione de manera organizada ante hechos que, según su lectura, afectarían la legitimidad del proceso democrático.
La obediencia civil es una figura ampliamente reconocida en la historia política mundial. Consiste en el rechazo colectivo, pacífico y público al cumplimiento de normas o decisiones de quienes ejercen el poder, cuando se percibe que estas contradicen el interés general o los acuerdos fundacionales de una sociedad. En Colombia, la Constitución reconoce el derecho a la resistencia frente a actuaciones de los particulares o del Estado que vulneren derechos fundamentales, figura que suele aparecer en el debate jurídico como expresión de la defensa del orden constitucional.
De la Espriella llega a esta recta del calendario electoral luego de una campaña en la que ha planteado un discurso centrado en la defensa de las instituciones y la transparencia de los procesos de elección. Su llamada a la obediencia civil se enmarca en el tramo final hacia los comicios, periodo en el que la tensión entre aspirantes, autoridades electorales y distintos sectores de opinión tiende a elevarse, según el medio que difundió la declaración.
De resultar elegido presidente, Abelardo De la Espriella asumiría el cargo el 7 de agosto de 2026, según el calendario electoral vigente. El presidente de la República en Colombia ejerce la dirección del Estado, conserva el orden público en todo el territorio y es jefe de la Administración y comandante de las Fuerzas Armadas, de acuerdo con la Constitución. Un llamado de este tipo, en plena campaña, suele leerse como un acto político que busca amplificar el respaldo ciudadano hacia sus propuestas.
Entre las reacciones políticas que suelen acompañar este tipo de convocatorias aparecen respaldos y cuestionamientos de distintos sectores. Los defensores de la obediencia civil la presentan como un instrumento legítimo cuando se percibe una ruptura del orden democrático. Los críticos de esta clase de llamados argumentan que pueden generar crispación o poner en riesgo la estabilidad institucional. La fuente consultada no detalla estas posturas, por lo que el alcance real de la convocatoria dependerá de cómo la reciban las fuerzas políticas y la opinión pública en los próximos días.
La convocatoria también pone en el centro del debate la relación entre el resultado electoral y la transición de poder en el país. En Colombia, el artículo 196 de la Constitución dispone que el presidente electo toma posesión ante el Congreso el 7 de agosto siguiente a la elección. Cualquier controversia posterior a la jornada de votación es resuelta por la jurisdicción contencioso-administrativa, que tiene la competencia para examinar denuncias sobre presuntas irregularidades en los escrutinios. La declaración de De la Espriella sugiere que, a su juicio, esa vía institucional podría no ser suficiente para proteger lo que él identifica como el voto ciudadano.
Queda por verse cómo responde la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada de organizar y garantizar los procesos electorales, y cuáles serán los pronunciamientos formales de los demás candidatos, partidos y organizaciones políticas. Por ahora, la convocatoria a la obediencia civil queda registrada como un movimiento que busca mantener viva la atención sobre la integridad del proceso y, al mismo tiempo, sumar adhesiones en el cierre de la campaña.
En el corto plazo, la declaración seguramente alimentará el debate en medios y redes, en un momento en el que las encuestas empiezan a mostrar los movimientos finales del electorado. En el mediano, el llamado a la obediencia civil podría traducirse en marchas, jornadas de movilización o pronunciamientos públicos que agrupen a simpatizantes y observadores del proceso. La fuente Alternativa Caribe reportó la convocatoria sin aportar cifras de respaldo ni detalles sobre los hechos puntuales que la habrían motivado.
