El presidente Abelardo De La Espriella designó a Valerie Lafaurie como nueva consejera presidencial para las Regiones, cargo que dependerá directamente de la Jefatura de Estado y que servirá de puente entre el Ejecutivo central y las gobernaciones, alcaldías y comunidades locales, según informó Vanguardia.
La Consejería Presidencial para las Regiones es una oficina del despacho del presidente encargada de acompañar la ejecución de políticas públicas en los departamentos y de canalizar las necesidades de los territorios hacia el nivel central. Su titular suele tener voz en los consejos de ministros y participa en el seguimiento de los planes de desarrollo regional.
Valerie Lafaurie llega a este cargo con una trayectoria vinculada al servicio público y al trabajo territorial, según los perfiles consignados por Vanguardia. Su paso por escenarios regionales le permite, de entrada, manejar un mapa de actores en zonas donde el Estado ha tenido presencia limitada o conflictiva.
La Consejería para las Regiones fue creada para evitar que los territorios se sintieran lejos de Bogotá. En la práctica, sus funciones incluyen coordinar las visitas presidenciales a las regiones, hacer seguimiento a los compromisos del Gobierno en los territorios y servir de enlace con ministerios como Interior, Hacienda y Planeación.
La llegada de Lafaurie ocurre en el arranque del mandato de Abelardo De La Espriella, un período en el que el nuevo equipo de Gobierno debe instalar prioridades y dialogar con mandatarios locales electos, entre ellos gobernadores y alcaldes que empezaron su gestión en fechas recientes.
Para los ciudadanos, el rol de esta Consejería se traduce en cómo se tramitan peticiones de inversión, obras, seguridad y atención de emergencias. Una gestión ágil en este despacho puede acelerar respuestas en regiones apartadas, mientras que una descoordinación suele traducirse en retrasos y quejas de los mandatarios locales.
Sectores políticos consultados por Vanguardia resaltaron la importancia de que la Consejería tenga interlocución directa con el presidente y no quede subordinada a un ministerio, pues de eso depende que pueda mover rápidamente la maquinaria estatal. La apuesta de nombrar a alguien con experiencia territorial apunta, según la fuente, a fortalecer esa interlocución.
Queda pendiente conocer las primeras acciones de Lafaurie en el cargo, la hoja de ruta que trazará para las regiones prioritarias y los criterios con los que se medirán los avances en los próximos meses, asuntos que el nuevo Gobierno deberá socializar públicamente.
