El presidente Abelardo De La Espriella anunció un paquete de medidas dirigido a La Guajira, departamento que enfrenta desde hace años problemas estructurales de acceso a agua, desnutrición infantil y rezago en infraestructura. La información fue publicada por Revista Semana, que recogió el anuncio presidencial y la orden girada a un funcionario durante el mismo pronunciamiento.
De La Espriella cuestionó la fórmula tradicional de administrar los territorios desde la capital. “No se puede administrar desde un escritorio en Bogotá”, afirmó, según la cita textual registrada por la revista. Con esa frase pidió a su equipo decisiones tomadas con información directa de las regiones y no solo con reportes remitidos desde el nivel central.
El paquete de medidas, cuyo contenido detallado la fuente resume de manera general, se inscribe en la presión que el gobierno ha ejercido sobre distintos sectores para acelerar resultados en zonas con altos índices de pobreza. La Guajira ha sido objeto de declaratorias de emergencia y de planes especiales en administraciones anteriores, sin que se haya logrado cerrar las brechas más críticas en servicios básicos.
La orden directa a un funcionario, sin que la nota de Semana identifique de inmediato a quién se dirige, marca el tono del llamado presidencial. De La Espriella pidió responsabilidades puntuales y resultados medibles, en línea con la reiterada postura del gobierno de evaluar el desempeño por metas territoriales y no solo por indicadores agregados desde Bogotá.
La declaración llega en un momento en el que la región atraviesa dificultades en la prestación de servicios de salud, en la cobertura educativa rural y en la conectividad vial. Organizaciones sociales y autoridades locales han reclamado en los últimos meses soluciones estructurales, en especial para comunidades wayúu que dependen de carrotanques y de pozos insuficientes en temporadas secas.
Para los ciudadanos guajiros, el efecto práctico dependerá de la rapidez con la que se ejecuten las medidas anunciadas y de la continuidad de la inversión en obras de acueducto, alcantarillado y energía. El Gobierno nacional ha sostenido que la transformación de La Guajira requiere presencia permanente de los ministerios sectoriales y no solo visitas presidenciales puntuales.
En el plano institucional, la instrucción de no administrar desde un escritorio en Bogotá supone un reto para los equipos técnicos de los ministerios y de las entidades descentralizadas. Implica, en la práctica, mayor articulación con alcaldías, gobernación y liderazgos comunitarios, y un seguimiento más cercano a los convenios y proyectos en marcha en el departamento.
Queda por conocer el alcance específico del paquete, los plazos que el Gobierno se fije y los recursos asignados a cada línea de acción. Revista Semana no publicó en el extracto difundido el listado completo de medidas, por lo que los detalles se conocerán en los próximos pronunciamientos oficiales. Por ahora, el mensaje central es el mandato presidencial de gobernar con los pies en la región.
