El presidente Abelardo De La Espriella entregó este martes los detalles de la Operación Azarías, un operativo de las Fuerzas Militares que se desarrolló en el departamento del Guaviare. Según informó el propio mandatario, en la acción cayó alias Tigre, uno de los cabecillas de la estructura que comanda Iván Mordisco.
El Guaviare es una de las zonas donde el Estado Mayor Central, la disidencia de las FARC liderada por Mordisco, mantiene mayor presencia. En esa región confluyen cultivos de uso ilícito, rutas de narcotráfico y disputas con otros grupos armados por el control territorial, lo que la convierte en un escenario central de la conflictividad en la Colombia rural.
Alias Tigre figuraba como uno de los hombres de confianza dentro de la cadena de mando de Iván Mordisco. Las Fuerzas Militares habían adelantado en los últimos meses una presión sostenida sobre ese anillo de mando, con golpes que buscaban debilitar la estructura financiera y operativa de la disidencia en el suroriente del país.
La operación fue presentada por el Gobierno como parte de la estrategia de seguridad que prioriza la afectación directa a los cabecillas de los grupos armados organizados. El Ejecutivo sostiene que la neutralización de estos líderes altera la toma de decisiones del grupo y reduce su capacidad de presión sobre la población civil.
Para los habitantes del Guaviare, los anuncios de capturas de cabecillas suelen tener un efecto inmediato en la dinámica del conflicto local. La salida de un mando militar reduce, al menos de forma temporal, la frecuencia de restricciones a la movilidad, extorsiones y enfrentamientos que afectan a comunidades campesinas e indígenas de la región.
La difusión del resultado por parte del propio presidente marca el tono político del anuncio. Al entregar él mismo los detalles, el Gobierno busca proyectar una línea de mando unificada entre la Fuerza Pública y la Casa de Nariño, en un momento en el que la seguridad rural sigue siendo uno de los frentes más sensibles de la gestión.
El siguiente paso será la judicialización de alias Tigre y el esclarecimiento de los procesos que la Fiscalía adelante en su contra. Las autoridades también trabajan en ubicar a los demás integrantes de la estructura que puedan haber quedado en condición de mando tras la captura, un aspecto clave para medir el alcance real del golpe.
La Operación Azarías queda así inscrita en la secuencia de golpes contra el EMC en el sur del país. Su impacto verdadero se medirá en las próximas semanas, cuando se conozca si la captura produce cambios visibles en la dinámica de violencia en el Guaviare y en los municipios vecinos.
