El presidente Abelardo de la Espriella viajó a Quibdó como primer epicentro de atención oficial tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país, según informó Infobae. La visita se produce después de que el movimiento telúrico dejara víctimas mortales y cuantiosas pérdidas materiales en esta ciudad del Chocó y en otras zonas del territorio nacional.
Quibdó, capital del departamento del Chocó, ha sido históricamente una de las regiones más golpeadas por el abandono estatal en Colombia. Su población, mayoritariamente afrodescendiente, enfrenta de forma recurrente déficits en infraestructura, salud y conectividad. La llegada del presidente a la ciudad marca el inicio de un recorrido presidencial por las zonas damnificadas, en un momento en el que las autoridades locales y nacionales trabajan en la atención de emergencias.
Desde el Chocó, el jefe de Estado se pronunció con una frase de alto contenido simbólico: “nunca más será la tierra de los olvidados”, según registró Infobae. La declaración fue dirigida a los habitantes de la región y se produce en un contexto de emergencia, cuando aún se evalúan los daños estructurales, las afectaciones a viviendas, vías, puentes y servicios públicos.
La magnitud del sismo, 7,4 en la escala de Richter, lo sitúa entre los movimientos telúricos más fuertes registrados en el país en las últimas décadas. Este tipo de eventos suelen generar derrumbes, daños en edificaciones y afectaciones a redes de acueducto y energía. Aunque el reporte oficial sobre el número exacto de víctimas y damnificados no fue detallado en la fuente, sí se confirma la existencia de pérdidas humanas y materiales.
La elección de Quibdó como primera parada no es menor. La ciudad, ubicada sobre el río Atrato y rodeada de zonas selváticas, ha padecido inundaciones, deslizamientos y crisis humanitarias recurrentes. Su inclusión en el inicio del recorrido presidencial busca enviar una señal de cercanía con una de las poblaciones más vulnerables del país, que en múltiples ocasiones ha reclamado mayor presencia institucional.
La emergencia también pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado colombiano en materia de gestión del riesgo. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, las gobernaciones departamentales y las alcaldías municipales suelen ser las primeras en desplegar acciones en este tipo de situaciones. La coordinación entre el nivel nacional y territorial resulta determinante para la entrega de ayudas, la evaluación de daños y la reconstrucción posterior.
La frase pronunciada por el presidente adquiere relevancia en la medida en que compromete un seguimiento a las necesidades de la región. Habitantes del Chocó y organizaciones sociales han denunciado de manera persistente la falta de inversión, la precariedad de las vías y las dificultades de acceso a servicios básicos. La emergencia generada por el terremoto se suma a una deuda histórica con este departamento.
Por ahora, los retos inmediatos incluyen la atención a los heridos, la búsqueda de personas que pudieran haber quedado atrapadas, el suministro de agua potable, alimentos y abrigo, y la restauración de la conectividad. En el mediano plazo, la reconstrucción de la infraestructura dañada y la implementación de planes de contingencia para futuros eventos sísmicos serán tareas pendientes que deberán coordinarse con las autoridades locales y la comunidad.
El recorrido del presidente por las zonas afectadas continuará en los próximos días, según se desprende del despliegue oficial. La expectativa de los habitantes de Quibdó y de otras regiones golpeadas por el sismo es que las promesas escuchadas se traduzcan en acciones concretas, recursos asignados y obras visibles que reduzcan la vulnerabilidad estructural de la región.
