El senador republicano Bernie Moreno afirmó que Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia, manifestó su respaldo a una línea dura contra los connacionales que recurran al sistema de asilo en Estados Unidos. La declaración, recogida por RTVC Noticias, ubica al jefe de Estado colombiano del lado de una política que ha sido motivo de fricción diplomática en la región.
Moreno, representante por el estado de Ohio, ha sido una voz activa en el Congreso estadounidense en temas de migración y comercio con América Latina. Su afirmación coloca a De la Espriella en sintonía con sectores del Partido Republicano que promueven el endurecimiento de los requisitos para acceder al asilo y la agilización de los procesos de deportación.
El tema del asilo es sensible para Colombia. Miles de ciudadanos han salido del país en los últimos años por motivos de seguridad, económicos y de violencia, y han intentado regularizar su situación en Estados Unidos. Una postura oficial de respaldo a la deportación de solicitantes de asilo podría afectar a esa población migrante, que depende del sistema migratorio estadounidense para obtener protección.
En el plano bilateral, la relación entre Bogotá y Washington ha girado en torno a la lucha contra el narcotráfico, la cooperación en seguridad y los flujos migratorios. Declaraciones de este tipo suelen interpretarse como un gesto político para fortalecer los lazos con la actual administración estadounidense, pero también generan rechazo entre organizaciones de derechos humanos y entre la diáspora colombiana en el exterior.
Desde la Casa de Nariño, hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial que confirme, matice o desmienta lo dicho por el senador Moreno. La opacidad en la comunicación oficial ha abierto espacio a lecturas encontradas, tanto dentro de Colombia como en círculos diplomáticos en Washington.
Organizaciones de defensa de los migrantes han advertido que criminalizar la solicitud de asilo choca con principios del derecho internacional. El principio de no devolución, contemplado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, prohíbe retornar a una persona a un país donde pueda sufrir persecución, y es la base sobre la que se construyen los sistemas de protección en Occidente.
Para la opinión pública colombiana, el cruce de declaraciones reaviva una discusión que mezcla soberanía, cooperación internacional y derechos de los ciudadanos en el exterior. Sectores cercanos al gobierno de De la Espriella defienden que mantener una relación fluida con Estados Unidos exige coincidir en temas migratorios sensibles. Otros sectores cuestionan que esa coincidencia ponga en riesgo a connacionales que huyen de situaciones adversas.
En las próximas horas se espera una reacción formal de la Cancillería o de voceros oficiales, que permita esclarecer el alcance de lo dicho por Moreno. La postura oficial será clave para determinar si se trató de una declaración unilateral del senador o de un acuerdo informal entre ambos gobiernos. Mientras tanto, el caso queda instalado en la agenda bilateral.
