Abelardo De La Espriella, presidente electo de Colombia, reiteró su compromiso de trabajar por recomponer los lazos con Estados Unidos. Lo dijo durante el aniversario 250 de la independencia de ese país, un momento simbólico que suele convocar mensajes de los mandatarios de la región hacia Washington.
Según el reporte de Vanguardia, De La Espriella sostuvo que la relación bilateral con Estados Unidos se ha debilitado de manera notable y que esa tendencia se revertirá desde su gobierno. La declaración se inscribe en una línea de pronunciamientos que el presidente electo ha venido haciendo sobre la política exterior colombiana.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia y un actor clave en materia de seguridad, inversión y cooperación antidroga. Cualquier cambio en la intensidad de la relación bilateral tiene efectos directos en la economía, en la cooperación militar y en la lucha contra el narcotráfico, temas que ocupan un lugar central en la agenda bilateral.
La afirmación de un debilitamiento de los lazos con Washington coincide con un período de tensiones que distintos analistas han atribuido a diferencias en temas como la lucha antidroga, la migración y los compromisos climáticos. El nuevo gobierno entrante tendrá que definir cómo recomponer esos vínculos sin descuidar los intereses de política exterior que Colombia mantiene con otros socios.
En el plano comercial, la relación con Estados Unidos se sostiene en buena medida por el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2012, que ha permitido un intercambio permanente de bienes y servicios. Un eventual debilitamiento de la confianza política puede traducirse en menor inversión, en revisiones de programas de cooperación y en ajustes en la cooperación en seguridad.
El pronunciamiento fue hecho en el contexto de una fecha emblemática para Estados Unidos, lo que le da un tono protocolario. Sin embargo, la reiteración del compromiso sugiere que la reconstrucción de la relación será una de las prioridades de la política exterior del gobierno que se instalará en Colombia.
Desde la perspectiva ciudadana, los efectos de una relación más estrecha con Washington pueden sentirse en la generación de empleo vinculada a la inversión extranjera, en la cooperación judicial y policial transfronteriza, y en los flujos migratorios entre ambos países. Una relación deteriorada, en cambio, suele traducirse en alertas migratorias y revisiones de visas.
Por ahora, no se conocen los detalles operativos del plan de reconstrucción anunciado por De La Espriella. Queda pendiente conocer las acciones concretas que tomará su gobierno para materializar el compromiso, así como las primeras señales diplomáticas que enviará una vez asuma el mandato.
La comunidad internacional y los distintos actores de la política exterior colombiana estarán atentos a los primeros movimientos del nuevo gobierno en este frente. La forma en que se reencauce la relación con Estados Unidos será una de las cartas de presentación del gobierno de De La Espriella en el escenario regional y global.
