El presidente Abelardo de la Espriella se refirió de manera directa a la situación de orden público en la Sierra Nevada de Santa Marta. Según reportó Revista Semana, el mandatario lanzó una advertencia a la organización conocida como los Conquistadores de la Sierra Nevada y aseguró que “nadie va a hacer paro armado en la era del tigre”, expresión con la que suele identificar su gestión. La frase marca el tono del mensaje presidencial frente a los grupos que ejercen control ilegal en esa región del Caribe colombiano.
De acuerdo con el extracto publicado por la fuente, el presidente agregó una advertencia de consecuencias para quienes no se sometan: “Al que no se someta, lo vamos a mandar al infierno en una bolsa”. La declaración se produjo en un escenario en el que el gobierno nacional enfrenta el desafío de mantener la seguridad en zonas donde distintas estructuras armadas disputan el control, y donde los paros armados han sido históricamente un mecanismo de presión sobre la población civil.
La Sierra Nevada de Santa Marta es una región estratégica por su biodiversidad, su atractivo turístico y por ser hogar de pueblos indígenas como los kogui, arhuaco, wiwa y kankuamo. En esa zona, el Estado ha tenido presencia limitada durante décadas y distintas organizaciones armadas, entre ellas las que surgieron tras la desmovilización de las antiguas AUC, han ejercido control sobre comunidades enteras. Por eso, cualquier anuncio sobre el orden público en ese territorio tiene repercusiones directas para los habitantes de los municipios de la Sierra y sus zonas de influencia.
El concepto de “paro armado” al que se refirió el presidente alude a una práctica mediante la cual grupos ilegales imponen restricciones de movilidad y de actividad económica a la población, con bloqueos y amenazas. Estos episodios suelen afectar el comercio, el transporte y el acceso a servicios, y han generado episodios de violencia en distintas regiones del país. Anunciar que no se permitirán estos paros se inscribe en la política de seguridad que el gobierno ha venido comunicando desde el inicio de su mandato.
Las reacciones ciudadanas y de líderes locales no aparecen detalladas en el extracto de Revista Semana, por lo que el alcance del mensaje solo puede medirse a través de lo reportado por el medio. Sin embargo, la forma directa de la advertencia sugiere que el gobierno busca marcar una línea clara frente a las estructuras que han intentado sustituir la autoridad estatal en la Sierra Nevada. El uso de un lenguaje contundente busca, según el tono del mensaje, disuadir cualquier intento de intimidación a la población civil.
Más allá de la contundencia retórica, lo que queda por observar es si la advertencia se traduce en operaciones concretas de la fuerza pública en la zona y si los habitantes de la Sierra Nevada perciben cambios efectivos en su seguridad. La región ha sido escenario de disputas entre organizaciones criminales y de tensiones con comunidades indígenas, por lo que una intervención estatal requiere articulación con las autoridades locales, las comunidades y los pueblos originarios. El seguimiento de esos pasos será clave para evaluar el impacto real del mensaje presidencial.
Por ahora, el gobierno deja planteada una posición de firmeza frente a los Conquistadores de la Sierra Nevada y frente a cualquier otro grupo que pretenda imponer su ley en el territorio colombiano. La declaración se convierte así en una línea de referencia para medir la política de seguridad en esa zona durante el resto del mandato. La fuente original, Revista Semana, es la que da cuenta del mensaje en los términos aquí referidos.
