Durante el segundo empalme territorial realizado en Casanare, el presidente electo Abelardo de la Espriella dirigió una advertencia directa a los jefes de los principales grupos armados ilegales que operan en Colombia. La declaración fue recogida por Infobae y reitera el tono confrontativo que ha marcado su discurso en las últimas semanas.
De la Espriella mencionó de manera explícita al ELN, a las disidencias de las Farc y al Clan del Golfo, tres estructuras que según fuentes oficiales y reportes de organismos de seguridad tienen presencia en distintas zonas del país, incluidos departamentos de la Orinoquía y el Catatumbo.
El mensaje central fue una promesa de persecución penal contra los cabecillas de esas organizaciones. El futuro mandatario aseguró que actuará con todo el peso de la ley y empleó una frase de alto voltaje: “Los voy a cazar como alimañas”, según registró Infobae.
El encuentro en Casanare hace parte de la fase de empalme territorial que adelanta el equipo entrante con autoridades locales y regionales. Estos espacios sirven para recoger información sobre la situación de seguridad, economía y servicios públicos en los territorios antes del cambio de gobierno.
Casanare ha sido escenario recurrente de hechos de violencia asociados a disputas entre grupos armados por el control de rutas de narcotráfico y actividades ilegales ligadas a la explotación de hidrocarburos. La región comparte frontera con Arauca y Vichada, zonas con fuerte presencia del ELN y de disidencias.
La advertencia se suma a declaraciones previas en las que De la Espriella ha planteado una línea de mano firme frente al crimen organizado. Su equipo de empalme ha sostenido reuniones con la cúpula militar y de policía para delinear la estrategia que se implementará a partir del 7 de agosto.
Según Infobae, el presidente electo señaló que la estrategia de orden público para la región se encuentra en definición. Esto implica que los detalles operativos, las prioridades geográficas y los protocolos de acción se conocerán una vez se posesione y se conforme el nuevo gabinete de seguridad.
La declaración también tiene un componente político. Dirigirse de forma directa a los cabecillas, en lugar de hacerlo a través de comunicados institucionales, marca un estilo distinto al del gobierno saliente y ha generado reacciones divididas entre sectores que piden diálogo y quienes respaldan una ofensiva militar.
Para los habitantes de zonas afectadas por la presencia de estos grupos, el anuncio genera expectativas sobre cambios concretos en indicadores de seguridad, como secuestro, extorsión y desplazamiento forzado. Organizaciones de derechos humanos han pedido que cualquier estrategia respete el derecho internacional humanitario.
Queda pendiente conocer la estructura del Ministerio de Defensa, los nombres del comandante de las Fuerzas Militares y del director de la Policía bajo la nueva administración, así como los planes específicos para los puntos calientes del conflicto armado en Colombia.
