El presidente Abelardo de la Espriella presentó este martes un paquete de inversiones por $1 billón destinado a reconstruir al Chocó después del terremoto que sacudió al departamento. La hoja de ruta fue divulgada por el propio Ejecutivo y replicada por el portal Infobae, que tituló la presentación como un "Plan Marshall" para esa región del Pacífico colombiano.
Dentro del paquete se incluyen tres ejes principales. El primero es un bloque de obras de infraestructura por $1 billón, enfocado en vías, equipamientos urbanos y servicios públicos en los municipios más golpeados por el sismo. El segundo es la financiación del Malecón de Quibdó, un proyecto de borde ribereño sobre el río Atrato que llevaba años esperando desembolso. El tercero es un nuevo régimen para la minería, con reglas que, según el Gobierno, buscan ordenar la actividad extractiva en uno de los departamentos con mayor potencial aurífero del país.
Durante el anuncio, el presidente sostuvo que "El Chocó no nació para ser pobre", una frase que recogió Infobae como síntesis del discurso. La declaración apunta a uno de los departamentos con los indicadores sociales más bajos del país: según mediciones oficiales de los últimos años, el Chocó registra tasas de pobreza multidimensional superiores al promedio nacional y coberturas deficitarias en acueducto, alcantarillado y conectividad vial.
El Chocó ha sido escenario recurrente de emergencias asociadas a la temporada de lluvias y a eventos sísmicos. El terremoto reciente agravó una crisis que ya mostraba daños en viviendas, escuelas y centros de salud, sobre todo en la cabecera municipal de Quibdó y en poblaciones ribereñas del Atrato. Las vías de acceso terrestre al departamento siguen siendo limitadas, lo que encarece la ayuda y retrasa la reconstrucción.
La mención del Malecón de Quibdó no es menor. Se trata de una obra de protección frente al río que combina defensas, espacio público y comercio. Su financiación había quedado en suspenso por recortes presupuestales y por la falta de cofinanciación departamental. Incluirlo dentro del paquete le da al anuncio un componente concreto, visible para los habitantes de la capital chocoana.
En materia de minería, el Chocó produce buena parte del oro colombiano, pero la actividad se desarrolla en gran medida al margen del título formal, con efectos sobre el ambiente y sobre las finanzas públicas. Un nuevo régimen minero, según lo planteado por el Gobierno, intentaría regular la formalización, el pago de regalías y los mecanismos de control, aunque los detalles técnicos del esquema no fueron publicados junto con el anuncio inicial.
La oposición y organizaciones civiles del departamento han pedido en otras ocasiones que la reconstrucción se coordine con las comunidades afro e indígenas, que son mayoría en el territorio. El Gobierno no indicó en esta presentación si la ejecución de los recursos se hará con esquemas de contratación local o si abrirá mesas de concertación previas, un punto que suele ser determinante en la velocidad y la legitimidad de las obras en la región.
Ahora, lo que sigue es la fase de ejecución. El paquete requiere definir fuentes específicas de los $1 billón, los cronogramas de obra y los contratistas. En el caso del Malecón y del régimen minero, será clave observar cómo se articulan con la gobernación del Chocó y con los municipios. La reconstrucción posterior a un terremoto suele tomar varios años, y el primer indicador concreto que mirarán los habitantes será el inicio efectivo de obras en los puntos críticos de Quibdó y sus alrededores.
