El presidente Abelardo De La Espriella ordenó militarizar Santa Marta luego de que se conociera la amenaza de un paro armado en el departamento del Magdalena. La instrucción fue dirigida a las estructuras criminales que delinquen en esa zona del país, según reportó la Revista Semana.
El anuncio se produjo horas después de que se difundieran los mensajes intimidantes de grupos armados contra la población civil y el comercio. Ante ese escenario, el mandatario insistió en la necesidad de recuperar plenamente el control territorial de la ciudad y su área metropolitana.
Santa Marta concentra buena parte de la actividad turística, portuaria y comercial del Caribe colombiano. Una afectación a su orden público tendría repercusiones directas sobre el empleo, la movilidad de carga y la temporada de visitantes, que es uno de los principales ingresos de la región.
La militarización implica el despliegue de tropas del Ejército, la Armada y la Policía en puntos estratégicos de la ciudad, corredores viales y zonas rurales cercanas. El objetivo declarado es restablecer la libre circulación, proteger a los civiles y desarticular las redes que presionan a la población con amenazas de paro.
De La Espriella ha reiterado en distintos escenarios que la lucha contra los grupos armados es una prioridad de su gobierno. En esta nueva advertencia pidió a las organizaciones criminales deponer las presiones, so pena de enfrentar la fuerza del Estado en todo el territorio nacional.
En el Magdalena convergen estructuras del Clan del Golfo, el ELN y otras bandas dedicadas al narcotráfico, la extorsión y el contrabando. El departamento es uno de los corredores logísticos más sensibles del Caribe, por donde se mueve mercancía hacia los puertos y la frontera.
La ciudadanía samaria viene soportando extorsiones a comerciantes, restricciones a la movilidad y hechos de violencia selectiva. La declaratoria de paro armado suele traducirse en bloqueos, suspensión de transporte y cierres del comercio, lo que golpea a los sectores más vulnerables de la economía local.
El gobierno nacional no ha precisado cuánto tiempo permanecerá el dispositivo militar en la ciudad. Mientras tanto, las autoridades locales pidieron a la población mantener la calma, denunciar cualquier hecho sospechoso y atender las recomendaciones de las Fuerzas Armadas.
La orden presidencial se suma a los recientes anuncios del Ministerio de Defensa sobre refuerzos en la región Caribe. Queda pendiente si las amenazas se concretan en acciones de bloqueo o si la presencia militar logra disuadir a las estructuras criminales en las próximas horas.
