El presidente electo Abelardo de la Espriella informó que pondrá en marcha una serie de recorridos por todos los departamentos del país. El propósito declarado es revisar y destrabar proyectos que permanecen paralizados, una situación que ha sido motivo de reclamos recurrentes en las regiones.
De acuerdo con el anuncio, los empalmes territoriales se convertirán en la primera gran acción política del nuevo gobierno antes de la posesión. La intención es hacer un diagnóstico directo, en territorio, del estado de las obras y programas que quedaron en distintas etapas de ejecución.
La figura del empalme territorial es habitual en los periodos de transición en Colombia. Suele incluir reuniones entre los equipos entrantes y salientes, así como mesas de trabajo congobernadores, alcaldes y líderes locales para revisar el estado de proyectos de infraestructura, salud, educación y agua potable, entre otros.
En el contexto colombiano, los proyectos paralizados en regiones han sido un problema persistente. La falta de recursos, los trámites legales, los cambios de administración y los problemas de contratación suelen ser algunas de las causas que se mencionan para explicar el estancamiento de obras y programas en municipios y departamentos.
La frase de recuperar la confianza en las regiones remite a una preocupación compartida por distintos mandatarios locales. En los últimos años, gobernadores y alcaldes han señalado demoras en giros, cambios abruptos en las prioridades del Gobierno nacional y la suspensión de convenios como factores que deterioran la relación entre Bogotá y los territorios.
El anuncio no detalla aún cuántos proyectos seránpriorizados, qué criterios se usarán para seleccionarlos ni cuál será el equipo que acompañará al presidente electo en los recorridos. Tampoco se precisaron fechas ni la primera zona que visitará, aspectos que seguramente se irán conociendo en los próximos días.
Para los ciudadanos, el resultado concreto de estos empalmes dependerá de la velocidad con la que se reactiven las obras suspendidas. Gobernadores y alcaldes suelen ser los primeros en medir el impacto, ya que dependen de la continuidad de los proyectos para atender necesidades en salud, educación, vías y servicios públicos.
Queda pendiente el cronograma oficial de visitas, la metodología con la que se hará el seguimiento a los proyectos destrabados y los mecanismos de transparencia que se aplicarán durante el proceso. La oposición, los organismos de control y los propios mandatarios locales estarán atentos al cumplimiento de los compromisos que se adquieran en estos recorridos.
