Abelardo De La Espriella, presidente electo de Colombia, anunció que no despachará desde la Casa de Nariño, sede tradicional del Ejecutivo en Bogotá. La revelación aparece en un reporte de la Revista Semana, que reseña la estrategia de gobierno del próximo mandato.
De acuerdo con la publicación, la base principal del nuevo gobierno se ubicará en Barranquilla, ciudad natal del mandatario. Desde allí coordinará la agenda presidencial, aunque su modelo de trabajo prevé una presencia constante en los territorios del país.
El compromiso explícito es recorrer Colombia junto con alcaldes y gobernadores. La idea, según lo recogido por Semana, es acercar la administración a las regiones y evitar el aislamiento que muchos critican en el ejercicio del poder desde la capital.
La decisión rompe con una tradición que data de hace más de un siglo. La Casa de Nariño, en el centro de Bogotá, ha sido el centro del poder ejecutivo colombiano desde principios del siglo XX y concentra la mayoría de ministerios y despachos oficiales.
Gobiernos anteriores ensayaron esquemas parecidos sin abandonar del todo la sede capitalina. Algunos presidentes instalaron comisiones o sedes alternas para articular proyectos regionales, pero ninguno había planteado con tanta claridad un desplazamiento del centro de mando presidencial.
Para los analistas, la promesa plantea interrogantes prácticos. La distancia entre Barranquilla y Bogotá puede afectar la coordinación con ministerios, la presencia en eventos diplomáticos en la capital y la articulación con el Congreso, que sesiona en Bogotá.
La medida también tendrá efectos logísticos. Equipar una sede operativa en el Caribe implica costos de seguridad, tecnología y talento humano, y obliga a rediseñar los esquemas de protección y de conectividad que hoy dependen de la Casa de Nariño.
En el plano político, la iniciativa busca enviar una señal de cercanía con los territorios. Alcaldes y gobernadores, que suelen pedir mayor presencia del Gobierno nacional, aparecen como interlocutores directos de un presidente que se declara itinerante.
Revista Semana no detalla la fecha en que arrancará este esquema ni cómo se compatibilizará con las obligaciones en Bogotá. Queda pendiente conocer la sede exacta en Barranquilla, el equipo que permanecerá allí y la frecuencia de las visitas presidenciales a cada región.
Por ahora, la noticia instala un debate nacional sobre el lugar desde donde se gobierna y sobre si la cercanía territorial se traduce en mejores resultados para la ciudadanía.
