El presidente Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa un plan de infraestructura para el Chocó con un valor cercano a $1 billón, según reportó el medio Infobae. La propuesta se respalda en el apoyo de empresarios del país y busca destrabar el histórico atraso vial de uno de los departamentos más aislados geográficamente de Colombia.
El paquete contempla seis proyectos estratégicos de infraestructura, entre ellos tres corredores terrestres que hoy presentan serias dificultades de transitabilidad. La vía Quibdó-Ánimas-Nóvita conectaría el centro del departamento con su zona suroriental; la carretera San José del Palmar-El Cairo busca enlazar el Chocó con el norte del Valle del Cauca, y la ruta Istmina-Puerto Meluk apunta a mejorar la conexión con la región del Baudó.
Además de las vías, el plan incluye el fortalecimiento del aeropuerto de Bahía Solano, una terminal clave para la movilidad aérea de la costa Pacífica chocoana, donde las opciones terrestres suelen ser escasas o se interrumpen por las lluvias durante buena parte del año.
Como elemento adicional, el Gobierno anunció que estudiará la viabilidad de un canal interoceánico en el departamento, una idea que ha reaparecido de manera intermitente en el debate público colombiano desde hace décadas. El anuncio abre una fase de análisis técnico sobre una obra de gran envergadura, cuya ejecución dependería de conclusiones sobre su factibilidad técnica, ambiental y financiera.
El Chocó es uno de los departamentos con menores índices de pavimentación y cobertura vial del territorio nacional. Su relieve montañoso, la densidad de bosques y el alto régimen de lluvias han encarecido históricamente cualquier intervención, por lo que buena parte de la población depende del transporte fluvial y aéreo para moverse entre municipios.
La fórmula de financiación propuesta, con respaldo de empresarios, se aleja del esquema tradicional de presupuesto público y plantea una articulación entre el Gobierno nacional y el sector privado para ejecutar obras de gran magnitud. En las próximas semanas se conocerán los detalles del aporte privado y los mecanismos de ejecución.
Para los habitantes del Chocó, el plan representa una posible mejora en tiempos de desplazamiento, acceso a servicios de salud, transporte de productos agrícolas y conectividad con el centro del país. Sectores productivos como la minería, la pesca y el comercio local han reclamado de forma reiterada inversiones en vías como condición para dinamizar la economía regional.
Queda pendiente la publicación de los estudios técnicos, los cronogramas de obra y los compromisos puntuales de cada uno de los actores involucrados. También se esperan definiciones sobre la metodología con la que se evaluará la viabilidad del canal interoceánico, un proyecto que, de avanzar, requeriría estudios de impacto ambiental y consultas con las comunidades de la zona.
