Durante su campaña, Abelardo de la Espriella incluyó dentro de sus propuestas económicas la oferta de créditos hipotecarios a una tasa cercana al 2 %, con el objetivo declarado de facilitar el acceso a vivienda propia. La idea apunta a reducir uno de los principales obstáculos que enfrentan los hogares colombianos al momento de comprar casa: el costo del financiamiento.
Las tasas hipotecarias en Colombia se ubican hoy en rangos muy superiores. Los productos de bancos y entidades financieras ofrecen tasas de alrededor del 12 % al 15 % efectivo anual para vivienda, según las condiciones del solicitante y del inmueble. Esa diferencia entre lo planteado por la campaña y la realidad del mercado es el punto de partida del debate.
Infobae recogió la opinión de expertos en vivienda y finanzas, quienes coincidieron en que una tasa del 2 % solo sería viable mediante un esquema agresivo de subsidios, con aportes directos del Presupuesto Nacional o de los fondos de vivienda, y con una inflación controlada durante periodos prolongados. Sin esos dos componentes, argumentan, el costo del dinero terminaría siendo mayor al rendimiento que la propia operación puede generar.
Los analistas también señalan que la propuesta requiere una política pública de largo plazo que articule al Ministerio de Vivienda, a las entidades financieras y a los constructores. Sin esa coordinación, sostienen, los créditos subsidiados podrían concentrarse en sectores que ya tienen acceso al mercado formal, en lugar de llegar a los hogares de menores ingresos.
Otro elemento discutido es la fuente de los recursos. De acuerdo con los especialistas citados por Infobae, el Estado colombiano ya destina partidas significativas a programas como Mi Casa Ya y a subsidios de tasa a través de las cajas de compensación. Un esquema con tasas del 2 % implicaría multiplicar varias veces esa inversión, en un contexto fiscal con espacio limitado para nuevos compromisos.
El sector financiero también interviene en la conversación. Los bancos comerciales financian la cartera de vivienda con recursos captados del público y del mercado de capitales. Cuando la inflación y las tasas de referencia del Banco de la República suben, ese costo se traslada a los usuarios. Bajar artificialmente la tasa final, según los expertos, exige un mecanismo que compense a las entidades por el diferencial, algo que hasta ahora no se ha planteado de forma concreta.
Para los hogares, el impacto potencial de la propuesta es significativo. Una tasa del 2 % frente a una de 12 % reduce de forma drástica la cuota mensual y amplía el universo de colombianos que podrían calificar a un crédito. Sin embargo, los analistas recuerdan que la oferta de vivienda, los precios del suelo y los requisitos de cuota inicial también pesan en el acceso real, y que ninguno de esos factores se modifica únicamente con una baja de la tasa.
Desde la campaña de De la Espriella, la propuesta se ha presentado como un eje para dinamizar el sector de la construcción y responder a un déficit habitacional que distintos cálculos ubican en más de un millón de unidades. Los expertos consultados por Infobae coinciden en que el déficit es real, pero advierten que las soluciones requieren programas de oferta, suelo servido y financiamiento, no solo tasas bajas.
Quedan pendientes varios puntos sobre los que la propuesta no ha ofrecido, según la información disponible, un detalle técnico: el costo fiscal estimado, la fuente concreta de los recursos, el universo de beneficiarios y la articulación con los programas ya existentes. La factibilidad de la promesa, en palabras de los especialistas, depende de que esas respuestas se conozcan antes de una eventual implementación.
