El presidente electo Abelardo De la Espriella relató una anécdota ocurrida hace 25 años en París, cuando coincidió en los Campos Elíseos con el maestro Rafael Escalona, uno de los compositores más recordados del vallenato clásico. Según publicó El Heraldo, el compositor le dedicó unos versos en aquel encuentro, palabras que el ahora presidente electo recupera con un sentido distinto al de aquella ocasión.
De la Espriella contó que durante años guardó aquellos versos como un recuerdo personal. Ahora, tras resultar elegido para dirigir el país, los lee como una especie de mandato o compromiso con Colombia. La lectura política de unas palabras que nacieron en un contexto informal y artístico se convierte así en una pieza simbólica del arranque de su relación con la opinión pública.
Rafael Escalona, fallecido en 2010, es una figura central de la música vallenata. Compositor de canciones como 'La casa en el aire' y 'La patillalera', su obra forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, tras el reconocimiento que la UNESCO hizo del vallenato tradicional en 2015. Que un presidente electo invoque su memoria le da a la anécdota un peso cultural que trasciende lo meramente personal.
El episodio fue compartido por el propio De la Espriella ante su audiencia, en un gesto que mezcla lo íntimo con lo político. En un momento en que los presidentes electos suelen apelar a símbolos fundadores de la identidad nacional, recurrir a un juglar del Caribe colombiano conecta su figura con la tradición oral y musical del país.
Para los ciudadanos, el relato abre una ventana sobre el lado humano del próximo jefe de Estado. Conocer las referencias culturales y los recuerdos que un gobernante elige compartir ayuda a entender el tipo de Colombia con el que se identifica y, según sus propias palabras, el tipo de Colombia al que se siente atado por una promesa.
La reacción pública no se hizo esperar en redes sociales y en la conversación nacional, donde distintos sectores debatieron si la anécdota refleja sensibilidad cultural o si se trata de un recurso retórico propio del inicio de un mandato. Lo cierto es que el episodio ya quedó incorporado al relato de arranque del nuevo gobierno, al menos en el plano simbólico.
Queda por ver cómo se traduce esa evocación poética en decisiones concretas durante el gobierno de De la Espriella. Los versos de Escalona, recordados ahora como un compromiso, quedarán como una vara simbólica con la que una parte de la ciudadanía podrá medir la gestión del próximo presidente.
La fuente original de la anécdota es la publicación de El Heraldo, medio que dio a conocer el relato del encuentro en los Campos Elíseos. Cualquier verificación adicional sobre las palabras exactas del compositor depende del registro que conserve el presidente electo o de los archivos periodísticos de la época.
