El presidente Abelardo de la Espriella se desplazó el domingo hasta Buenaventura, uno de los principales puertos del Pacífico colombiano, para encabezar la entrega de ayuda a la población afectada por el sismo de magnitud 7,4 que sacudió esa zona del país. El recorrido se produjo pocos días después del movimiento telúrico y en medio de operativos de atención a las víctimas.
Durante la visita, el jefe de Estado anunció el envío de ayuda sanitaria para atender a los hogares damnificados y respaldar la red hospitalaria local. Buenaventura concentra buena parte de la actividad portuaria del país y es una de las ciudades más golpeadas por el terremoto, según reportó EL PAÍS, que calificó a la urbe como una de las más afectadas por la emergencia.
La jornada también incluyó la entrega de balones con propaganda política del Gobierno a los damnificados, un hecho que quedó registrado por la prensa presente en la zona. EL PAÍS describió la escena en su titular, señalando que el reparto combinó la asistencia humanitaria con elementos alusivos a la imagen del presidente y de su administración.
Buenaventura es un municipio estratégico por su ubicación sobre el litoral Pacífico y por la dinámica económica que genera su puerto. Tras un sismo de esta magnitud, la prioridad de las autoridades suele centrarse en la evaluación de daños estructurales, la atención de heridos, la provisión de agua potable y el restablecimiento de servicios básicos como energía y telecomunicaciones.
La presencia del presidente en el lugar responde al protocolo habitual del Gobierno nacional cuando se enfrenta una emergencia de gran escala. En contextos similares, el Ejecutivo despliega equipos de respuesta, coordina con las alcaldías y gobernaciones, y articula el apoyo de entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Ministerio de Salud.
El uso de elementos propagandísticos en medio de una entrega de ayudas ha generado cuestionamientos en otras ocasiones dentro y fuera de Colombia, cuando mandatarios o candidatos han repartido camisetas, balones o mercados con su nombre o imagen. La práctica reabre el debate sobre los límites entre la comunicación oficial del Gobierno y la promoción personalizada de quien ocupa la Presidencia.
Según la nota de EL PAÍS, los balones repartidos en Buenaventura llevaban propaganda política del Gobierno. El medio no precisa cuántos elementos se distribuyeron ni el valor total de la ayuda entregada, y tampoco detalla si la asistencia sanitaria anunciada incluye insumos, personal médico adicional o recursos presupuestales específicos.
La ciudad espera en los próximos días la llegada de más ayuda, la culminación de los censos de damnificados y la evaluación formal de los daños estructurales. Mientras tanto, el Gobierno deberá entregar reportes sobre el avance de la atención y aclarar ante la opinión pública las condiciones en las que se realizó el reparto de insumos a los afectados por el sismo.
Para los habitantes de Buenaventura, el saldo del terremoto de magnitud 7,4 todavía es incierto. Más allá de la controversia por la propaganda, lo que queda en juego es la velocidad con la que el Estado logre restablecer los servicios esenciales y atender a las familias que perdieron viviendas, enseres o sustento tras el movimiento telúrico.
