El Departamento de Estado de Estados Unidos revocó las visas del empresario Euclides Torres y de la congresista Martha Peralta, según informó NTN24. La decisión, que también alcanza a los familiares directos de ambos, fue comunicada a través de los canales oficiales del gobierno estadounidense y limita el ingreso de los afectados a territorio norteamericano.
Ante la medida, el presidente Abelardo de la Espriella expresó su respaldo público a los dos colombianos señalados por Washington. El mandatario aseguró que la respuesta del Gobierno colombiano no se quedará en una declaración y advirtió, con la frase “la lucha apenas empieza”, que habrá acciones frente a lo que consideró una decisión que afecta a ciudadanos colombianos.
Euclides Torres es un empresario con presencia en distintos sectores de la economía nacional y Martha Peralta es una congresista actualmente en ejercicio. La fuente no precisa los motivos que expuso Washington para revocar los permisos migratorios, pero la cancelación de visas por parte del Departamento de Estado suele vincularse, en el derecho estadounidense, con causales como fraude migratorio, actividades ilícitas o afectaciones a los intereses de ese país.
El caso se inscribe en un patrón reciente de tensiones diplomáticas entre Bogotá y Washington, en el que la política de visados se ha convertido en un instrumento de presión bilateral. Episodios similares han involucrado a funcionarios, exfuncionarios y aliados políticos en los últimos años, lo que ha generado roces entre los dos gobiernos sin que se rompieran por completo las relaciones diplomáticas.
La decisión tiene efectos prácticos inmediatos para los afectados. Sin visa vigente, Torres y Peralta no pueden ingresar a territorio estadounidense, y lo mismo aplica para sus familiares incluidos en la medida. Esto restringe traslados, reuniones de negocios, actividades académicas y cualquier desplazamiento que dependa del permiso migratorio.
Para el Gobierno colombiano, la situación plantea un dilema entre la defensa de sus connacionales y la necesidad de mantener canales diplomáticos abiertos con Estados Unidos, su principal socio comercial y aliado estratégico en seguridad y cooperación. Las declaraciones del presidente sugieren que la Casa de Nariño optó por asumir una postura de respaldo público, sin detallar por ahora acciones diplomáticas formales.
La congresista Peralta, por su rol en el Legislativo, enfrenta además un escenario de control político dentro del Congreso colombiano. Sectores de opinión pueden solicitar debates sobre el alcance de la medida y sobre si existen mecanismos de protección para parlementaires afectados por decisiones de otros Estados, un tema sin precedente reciente claro en la legislación colombiana.
En el plano internacional, el episodio ocurre en un contexto de endurecimiento de los controles migratorios en Estados Unidos bajo la administración actual, que ha ampliado los criterios de inadmisibilidad y ha acelerado procedimientos de cancelación de visas. Colombia no es el único país afectado, pero cada caso bilateral tiende a escalar según la relevancia pública de los involucrados.
Quedan varios puntos por esclarecer en las próximas horas y días. Entre ellos, si el Gobierno colombiano elevará una nota diplomática formal, si los afectados impugnarán la decisión ante tribunales estadounidenses, y si el Congreso citará a los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores para explicar la estrategia frente a Washington. La frase del presidente sobre el inicio de una “lucha” deja abierta la expectativa de nuevas medidas.
La fuente consultada para esta nota es NTN24, medio que reportó tanto la cancelación de las visas como las declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella. El Observatorio Ciudadano reproduce los hechos verificados por ese canal y se abstiene de emitir juicios de valor sobre la conveniencia o no de las decisiones, en concordancia con su línea editorial neutral.
