Según el diario EL PAÍS, el Gobierno de Abelardo de la Espriella reactivó un modelo de gestión social en el que la esposa del presidente asume un rol protagónico en la recolección y distribución de ayudas. La figura fue comparada con la de las parejas de los gobernadores y alcaldes, que también participarían en la canalización de donaciones.
Las denominadas 'tigresas de la patria' han ganado protagonismo a raíz de la respuesta empresarial al terremoto que sacudió al país. Empresas de distintos sectores han incrementado sus aportes y, de acuerdo con la fuente, el Ejecutivo decidió articular esa ayuda a través de las parejas de los mandatarios locales, comenzando por la Gobernación del Chocó.
El esquema evoca el llamado 'Gobierno caritativo de las primeras damas', una expresión que EL PAÍS utiliza para describir cómo, en otros periodos presidenciales, la esposa del jefe de Estado lideró programas sociales al margen de la estructura formal del Estado. En esta nueva etapa, el formato se replicaría con las gobernaciones y alcaldías como nodos de coordinación.
En la práctica, las donaciones empresariales se canalizarían hacia las esposas de los mandatarios territoriales, quienes se encargarían de distribuirlas entre los damnificados. La Gobernación del Chocó aparece mencionada como la primera en sumarse a este formato, lo que sitúa a su primera dama en un rol equivalente al de la esposa presidencial.
Para los ciudadanos, el mecanismo implica un cambio en la vía por la que llega la ayuda privada. En lugar de hacerlo a través de alcaldías, gobernaciones o entidades de socorro formales, las donaciones pasarían por estas figuras, lo que abre interrogantes sobre la trazabilidad, la equidad en el reparto y la coordinación con los organismos de atención de emergencias.
El resurgimiento de este tipo de figuras dentro del Gobierno no es nuevo en Colombia. En décadas anteriores, las primeras damas llegaron a manejar programas sociales propios y a tener visibilidad pública en eventos oficiales. Su rol osciló entre lo simbólico, lo protocolario y lo operativo, según el periodo y la voluntad presidencial.
La reacción frente al terremoto y la activación de donaciones empresariales ha puesto a prueba la capacidad del Estado para articular ayuda. Mientras la respuesta institucional se concentra en la atención de emergencias, el modelo de las 'tigresas' sumaría un canal paralelo apoyado en el músculo financiero del sector privado.
De acuerdo con la información publicada, queda por verse cómo se articularán estas figuras con las alcaldías, las gobernaciones y los organismos de socorro ya desplegados en las zonas afectadas. Tampoco está claro si las donaciones se entregarán con criterios públicos de distribución o si quedarán bajo la discrecionalidad de cada pareja de mandatario.
Por ahora, el movimiento marca el regreso de un esquema de gestión social vinculado a la imagen presidencial y de las primeras damas, en un contexto de crisis y de alta sensibilidad ciudadana. La fuente consultada describe el fenómeno como una reedición del 'Gobierno caritativo de las primeras damas', y allí quedan concentradas las claves del debate que se avecina.
