En declaraciones recogidas por Revista Semana, el presidente electo Abelardo De La Espriella confirmó que el 7 de agosto, día de su posesión, suscribirá un decreto orientado a reforzar la seguridad en el país. La decisión fue comunicada por el propio mandatario como una de las primeras acciones de su gobierno.
El decreto, según lo expresado por De La Espriella, llevará un mensaje directo contra tres delitos que golpean a la población: la extorsión, el atraco y el homicidio. Bajo el lema “No más extorsiones, atracos y homicidios”, el presidente electo planteó la necesidad de acciones inmediatas contra estas conductas.
La seguridad ciudadana ha sido uno de los temas centrales en la campaña que llevó a De La Espriella a la Presidencia. Sectores productivos y ciudadanos han expresado en distintas regiones preocupación por el aumento de hechos violentos, especialmente la extorsión a comerciantes, transportadores y pequeños empresarios.
El anuncio se conoce en un contexto en el que las fuerzas de seguridad del Estado, como la Policía Nacional y las Fuerzas Militares, cumplen un papel central en la lucha contra el crimen organizado y la criminalidad común. Un decreto presidencial puede convertirse en una herramienta para establecer directrices de política criminal, lineamientos operativos o prioridades en la asignación de recursos.
La ciudadanía observa con atención las primeras decisiones del nuevo gobierno, en especial aquellas que buscan impactar la vida cotidiana. La extorsión y el hurto afectan directamente a familias, tenderos, conductores y empresarios, quienes en muchas regiones han denunciado incrementos en las presiones de grupos armados y estructuras delincuenciales.
Las reacciones políticas y de opinión frente al anuncio no se hicieron esperar en distintos sectores, que pidieron conocer el contenido exacto del decreto y sus alcances. Organizaciones de la sociedad civil también suelen recordar que las medidas en materia de seguridad deben respetar los derechos fundamentales y el debido proceso, establecidos en la Constitución.
Entre los retos pendientes quedó la redacción final del texto, su articulación con el Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior, y la definición de indicadores que permitan medir resultados concretos. La forma como se implemente el decreto será determinante para evaluar su efectividad en los primeros meses de la nueva administración.
La posesión del 7 de agosto marcará así el inicio formal del gobierno de De La Espriella, con este decreto de seguridad como una de sus cartas de presentación. Lo que ocurra en las semanas siguientes mostrará si la medida se traduce en una reducción real de los delitos mencionados o si se requieren ajustes adicionales en la política de seguridad del país.
