Durante el evento El Cortissoz despega, realizado en Barranquilla, el presidente Abelardo de la Espriella abrió una ventana a su vida cotidiana al frente del Gobierno. Contó cuántas horas duerme cada noche desde que asumió la Presidencia y mencionó que, por la dinámica de su cargo, sostiene conversaciones en horas de la madrugada.
El escenario no era una rueda de prensa formal, sino un encuentro con corte regional y de gestión. De la Espriella usó ese espacio para relatar detalles de su rutina personal, un tipo de declaraciones que suele despertar curiosidad entre la ciudadanía, más allá del contenido de política pública que se discuta en esos mismos eventos.
La afirmación sobre el descanso vuelve a poner el foco en el ritmo de trabajo de la Casa de Nariño. Los presidentes de Colombia suelen enfrentar agendas que combinan viajes, Consejos de Ministros, reuniones con gobernadores y encuentros internacionales, lo que con frecuencia reduce las horas de sueño y desplaza buena parte de la gestión a la noche.
Que el jefe de Estado hable públicamente de sus horas de reposo es inusual. Otros mandatarios han abordado el tema en entrevistas o en libros de memorias, pero pocos lo hacen en un acto con vocativos locales como El Cortissoz despega, lo que le da a la declaración un tono más cercano y de conversación que de anuncio oficial.
Desde el punto de vista ciudadano, la rutina de un presidente no es un dato menor. Influye en la disponibilidad del mandatario para atender crisis, recibir delegaciones y firmar decretos a cualquier hora, y suele usarse como termómetro informal del ritmo al que se mueve el Gobierno en sus primeros meses.
De la Espriella también aprovechó para reiterar que mantiene diálogos en la madrugada, una práctica que, según ha dicho en otras ocasiones, le permite hablar con ministros y colaboradores cuando el día ya terminó para la mayoría. Ese estilo de gobierno nocturno ya había sido mencionado por el propio presidente en intervenciones previas.
Por ahora, la revelación no trae consigo una decisión administrativa ni un cambio de horario en la Casa de Nariño. Se trata, según el extracto difundido por Infobae, de una confesión personal hecha en un escenario regional, sin que se conozcan hasta ahora reacciones oficiales de su equipo sobre si habrá ajustes a la agenda presidencial.
Queda pendiente si el presidente ampliará este tipo de confidencias en próximos eventos públicos o si el dato se quedará como una anécdota del paso de su Gobierno por Barranquilla. Por lo pronto, la frase sobre las conversaciones de madrugada ya circuló en medios nacionales.
