El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, subió este martes al Metro de Bogotá en compañía del alcalde de la capital. Ambos recorrieron la Estación 1 de la primera línea, la obra de infraestructura más grande que se ejecuta actualmente en el país, según reportó Portafolio.
Durante la visita, el jefe de Estado se comprometió a apoyar la terminación del proyecto. La declaración marca un giro en el seguimiento presidencial a una obra que llevaba años sin la presencia directa del Gobierno nacional en sus frentes de obra.
El Metro de Bogotá es un sistema férreo elevado de 23,9 kilómetros que conectará el sur occidente con el centro occidente de la ciudad, atravesando 16 estaciones. Su construcción arrancó en 2020 y está a cargo de la Empresa Metro de Bogotá, entidad distrital que supervisa el consorcio chino Apca Transmimetro.
La primera línea se financia en su mayoría con recursos del Distrito, mediante un cupo de endeudamiento con la banca multilateral. Sin embargo, la culminación de las obras civiles y la posterior puesta en operación han enfrentado retrasos y sobrecostos que reabrieron el debate sobre el papel de la Nación en su terminación.
El recorrido presidencial por la Estación 1 se produce en un momento clave del cronograma. La ciudad esperaba que la línea entrara en operación comercial en 2028, aunque los retrasos acumulados han puesto en duda esa fecha y han elevado la presión sobre los contratistas.
Para los habitantes de Bogotá el Metro representa una transformación en la movilidad diaria. Más de 900 mil pasajeros diarios se proyecta que usarán el sistema cuando esté en pleno funcionamiento, según las estimaciones oficiales de la empresa Metro.
La presencia del presidente y el alcalde en la estación envía una señal de coordinación entre el Gobierno nacional y la administración distrital. Durante años ambos niveles mantuvieron distanciamientos sobre el aporte adicional de recursos para culminar las obras complementarias.
El respaldo ofrecido por el presidente podría traducirse en nuevas partidas del Presupuesto General de la Nación o en gestiones ante organismos multilaterales. Por ahora, el compromiso es político y se concreta en el apoyo declarado durante la visita.
Queda pendiente definir los montos y mecanismos del respaldo presidencial. La Empresa Metro de Bogotá y la alcaldía deberán socializar los alcances del compromiso en las próximas semanas, en un cronograma que los bogotanos observan de cerca.
La próxima prueba para el proyecto será la entrega de los primeros trenes y la finalización de las estaciones del tramo prioritario, hitos que marcarán la diferencia entre mantener el cronograma original o ajustar la fecha de entrada en operación del sistema.
