El presidente Abelardo de la Espriella elevó ante Donald Trump una solicitud para que Estados Unidos suspenda los aranceles que hoy pagan los productos colombianos al ingresar al mercado estadounidense. La petición, divulgada por La Opinión, se ampara en los efectos de un terremoto que golpeó al país.
De concretarse, la medida representaría un alivio para los exportadores colombianos, que en los últimos meses han visto cómo los aranceles impuestos por Washington encarecen sus productos y reducen su competitividad frente a rivales de otros países. La suspensión temporal de esos gravámenes es, en la práctica, una de las ayudas externas que el sector privado colombiano suele demandar cuando enfrenta emergencias.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia. Una parte significativa de las exportaciones nacionales, entre ellas tradicionales como café, flores y banano, llega a puertos y consumidores estadounidenses. Cualquier variación en los aranceles que aplica Washington tiene, por tanto, impacto directo en los ingresos de miles de productores y en el empleo de regiones enteras que dependen de esas cadenas.
La Cancillería y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo son las entidades que por lo general canalizan este tipo de gestiones ante el Gobierno estadounidense. En escenarios de desastre, Colombia ha activado mecanismos diplomáticos para pedir cooperación, créditos blandos o alivios comerciales, y la solicitud presidencial se inscribe en esa línea de acción.
El terremoto que motivó la petición es el elemento que le da urgencia al llamado. Los sismos en Colombia suelen dejar daños en vivienda, vías, acueductos y zonas productivas, sobre todo en departamentos del Pacífico y del sur del país, donde la actividad económica depende de la agricultura y el comercio local. La interrupción de la producción y la caída del consumo interno hacen que los exportadores necesiten sostener sus ventas al exterior.
El Gobierno estadounidense, por su parte, evalúa este tipo de solicitudes caso por caso. En coyunturas anteriores, Washington ha respondido con medidas puntuales, como flexibilización temporal de barreras, donaciones de ayuda humanitaria o créditos de entidades multilaterales. Hasta ahora no se conoce una respuesta oficial de la Casa Blanca al pedido de De la Espriella.
El sector empresarial colombiano ha sido uno de los más afectados por la política arancelaria de la actual administración estadounidense. Gremios han advertido que los sobrecostos en frontera están reduciendo márgenes y amenazando empleos, sobre todo en pequeñas y medianas empresas que dependen de clientes en Estados Unidos.
La solicitud de De la Espriella se conoció en un momento en el que la relación bilateral entre Bogotá y Washington atraviesa ajustes en temas comerciales, migratorios y de cooperación en seguridad. Una eventual suspensión de aranceles se sumaría a la agenda de cooperación en medio de la emergencia por el sismo.
Queda por verse si Trump accede al pedido y bajo qué condiciones. También está pendiente que el Gobierno colombiano detalle el alcance de los daños del terremoto y cuantifique las pérdidas, elementos que suelen acompañar estas solicitudes para justificar un trato preferencial ante socios comerciales.
