El Gobierno nacional resolvió que cinco proyectos férreos continuarán en la fase de estructuración, un paso previo a la apertura de licitaciones o a la firma de los contratos respectivos. La información fue publicada por el diario Portafolio, que tituló la nota haciendo referencia a la decisión presidencial.
La estructuración es la etapa en la que se definen los aspectos técnicos, financieros y legales de una obra de infraestructura. En el caso de los ferrocarriles, incluye el trazado, la estimación de costos, el modelo de contratación y la fuente de financiación. Es, en la práctica, el momento en que el proyecto toma forma antes de ejecutarse.
Colombia ha intentado en varias décadas reactivar su red férrea, un modo de transporte clave para mover carga pesada y, en algunos corredores, pasajeros. La mayoría de los proyectos actuales llevan años en estudios o en búsqueda de inversionistas privados, lo que ha frenado su despegue frente a la carretera.
El anuncio ocurre en un contexto en el que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) ha reiterado que el modo ferroviario es una prioridad para descongestionar las vías y reducir los costos logísticos. El sector empresarial ha pedido señales claras de continuidad para comprometer capital.
Los proyectos que permanecen en estructuración incluyen corredores pensados tanto para transporte de carga como de pasajeros. Aunque la nota de Portafolio no detalla cifras de inversión ni plazos, sí confirma que el Ejecutivo les dio vía libre para seguir avanzando en su preparación.
Para las regiones por donde pasarían estos tramos, el impacto potencial es alto. Un ferrocarril operativo puede cambiar la dinámica económica de municipios apartados, facilitar el comercio agrícola e industrial y ofrecer una alternativa más barata y limpia frente al camión.
En el plano institucional, la decisión implica que entidades como la ANI, el Ministerio de Transporte y la Financiera de Desarrollo Nacional seguirán dedicadas a cerrar los estudios y modelos financieros. El reto inmediato es traducir esos estudios en contratos ejecutables.
Quedan pendientes varios elementos: los cronogramas de obra, las fuentes de financiación y los compromisos ambientales. Cada uno de esos puntos deberá definirse en los próximos meses, en la medida en que los proyectos salgan de la estructuración y pasen a la etapa de adjudicación.
La continuidad de estos cinco proyectos marca un giro frente a los anuncios de otras épocas, donde varios tramos férreos quedaron congelados por falta de recursos o de consensos políticos. Ahora, según Portafolio, el Gobierno apuesta a que la estructuración concluya y se traduzca en obras.
