Anif, centro de pensamiento económico colombiano, aseguró que el gobierno que asuma tras el actual periodo presidencial requeriría una recaudación tributaria superior a 50 billones de pesos para corregir el hueco fiscal que identifica en las cuentas públicas. La estimación la divulgó Infobae, que recogió el análisis de la entidad.
Según el reporte, el desequilibrio proviene de la gestión financiera del gobierno de Gustavo Petro. Anif lo presenta como un problema estructural que el siguiente Ejecutivo tendría que atender desde el primer día de gestión, no como un ajuste menor de caja.
Para enfrentar el desbalance, Anif propuso tres líneas de trabajo. La primera es aplicar recortes en el gasto público. La segunda, avanzar en eficiencia administrativa dentro del Estado. La tercera, revisar la inversión pública vigente y reorientar rubros que, a juicio del centro de estudios, no generan el retorno esperado.
Anif enmarcó estas recomendaciones en la necesidad de prevenir lo que calificó como un desequilibrio macroeconómico de magnitudes históricas. No entregó cifras adicionales en el extracto disponible, pero advirtió que, sin medidas, el tamaño del desbalance podría superar la capacidad de respuesta de la política económica.
El anuncio coloca la presión fiscal sobre el gobierno entrante. Abelardo de la Espriella, quien aparecerá como responsable del manejo de las finanzas públicas a partir de su posesión, según el cronograma constitucional, asumiría el reto de conseguir recursos adicionales sin desestabilizar la economía.
La propuesta de Anif también reabrió el debate sobre la composición del gasto en Colombia. Centros de pensamiento, gremios y analistas han discutido en los últimos años el peso de la inversión frente al funcionamiento, así como el tamaño de la planta estatal y la calidad del gasto en sectores como salud, educación e infraestructura.
Para los contribuyentes, el eventual ajuste tendría efectos directos. Un alza de esa magnitud, si se concretara mediante reforma tributaria, impactaría a personas naturales, empresas y sectores productivos. Anif no aclaró en el extracto si la cifra se lograría vía impuestos nuevos, ampliación de la base, lucha contra la evasión o una combinación de todas.
La discusión llega en un momento en el que el Gobierno nacional ha defendido su política fiscal y ha rechazado los cálculos de los analistas independientes. La posición del actual Ejecutivo, sin embargo, no cambia la lectura de Anif, que insiste en la necesidad de un correctivo temprano para evitar efectos mayores sobre la deuda, la calificación de riesgo y la inversión privada.
Quedan varias preguntas abiertas. No se conoce aún el detalle de las medidas que el gobierno entrante anunciaría, ni si propondrá una reforma tributaria, una reorientación del gasto o una combinación de ambas. Tampoco está claro el cronograma que tendría el nuevo Ejecutivo para presentar su plan de ajuste, un punto clave para los mercados y para las calificadoras internacionales.
