El presidente electo Abelardo de la Espriella salió al paso de las críticas surgidas por la adecuación de la sede presidencial alterna que funcionará en el Batallón Paraíso, en Barranquilla. En declaraciones recogidas por El Colombiano, defendió el proyecto y aseguró que los recursos empleados provienen de su bolsillo, no del erario.
La frase central del pronunciamiento fue que lo está pagando con su plata. Con esa expresión buscó desvirtuar las versiones que señalaban un uso de fondos públicos para las obras en el complejo militar, de acuerdo con la información publicada por El Colombiano.
El Batallón Paraíso es una instalación militar ubicada en Barranquilla, la capital del Atlántico. Funciona como base de operaciones de unidades del Ejército Nacional y ha sido escenario de actividades de seguridad y presencia institucional en esa región del Caribe colombiano.
La decisión de habilitar una sede presidencial alterna en esa ciudad responde a la intención del gobierno entrante de tener un punto de operación fuera de la Casa de Nariño en Bogotá. Esa clase de esquemas se han utilizado en distintos gobiernos para acercar la gestión presidencial a regiones con peso económico y político.
Las críticas que motivaron la respuesta del presidente electo surgieron en redes sociales y en espacios de opinión. Señalaban un supuesto uso indebido de recursos del Estado para obras suntuarias, una preocupación que suele acompañar este tipo de anuncios en medios locales y nacionales.
Al afirmar que el dinero es de su patrimonio personal, Abelardo de la Espriella busca desligar el proyecto del presupuesto nacional. Esa distinción resulta clave porque las sedes oficiales se financian, por lo general, con partidas del Ministerio de Defensa o de la Presidencia, sujetas a controles de contratación y transparencia.
La aclaración del presidente electo deja abiertas varias preguntas. No se conocieron montos, plazos ni el detalle de las intervenciones en el Batallón Paraíso, ni tampoco un mecanismo público de rendición de cuentas sobre el uso de recursos privados en un inmueble del Estado.
Para los ciudadanos, el episodio revive el debate sobre la transparencia en la adecuación de inmuebles oficiales y el origen de los fondos destinados a obras en recintos militares. Sectores políticos y veedurías ciudadanas suelen pedir contratos y auditorías visibles cuando se intervienen bienes públicos.
Queda pendiente que la Presidencia o el equipo del presidente electo entregue mayores detalles sobre el proyecto, sus costos y la fuente exacta de financiación. También se espera conocer la posición del Ministerio de Defensa, administrador del Batallón Paraíso, sobre las obras anunciadas.
Por ahora, la defensa pública del presidente electo se sostiene en su propia declaración. El Colombiano, fuente de esta información, registró sus palabras y será el punto de referencia para el seguimiento periodístico del caso en los próximos días.
