El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fue grabado mientras repartía balones de fútbol a niños en una zona de Buenaventura afectada por el reciente terremoto. Según el video difundido por el activista y excandidato a la Cámara por la Alianza Verde, Carlos Parra, el mandatario lanzó los balones desde una camioneta en movimiento, sin descender del vehículo, según reportó La Silla Vacía.
Los balones entregados llevaban visible el logo “Defensores de la Patria”, una marca que identifica acciones oficiales del gobierno nacional. Este detalle es el centro de la controversia, porque mezcla la entrega de ayuda recreativa en medio de una emergencia con la promoción de la imagen institucional del Ejecutivo en un momento sensible para las comunidades damnificadas.
Buenaventura es uno de los puertos más importantes del Pacífico colombiano y ha sido golpeado por sismos recientes que dejaron daños en viviendas, vías y servicios públicos. En este tipo de crisis, la presencia del presidente suele concentrar la atención mediática y se convierte en termómetro del tono oficial frente a la reconstrucción y la atención a los afectados.
La grabación del excandidato Carlos Parra muestra, además del momento del reparto, expresiones de malestar de habitantes de la zona. Las críticas recogidas por La Silla Vacía se concentran en dos puntos: la forma en que se realizó la entrega, desde el interior de un vehículo, y la utilización de un implemento deportivo con logos oficiales como vehículo de visibilización política en medio de una tragedia.
La escena reaviva un debate de larga data en Colombia sobre los límites entre la comunicación oficial, la propaganda y la labor presidencial en territorios afectados por emergencias. Organizaciones de la sociedad civil y analistas suelen recordar que la ayuda humanitaria debe priorizar a los damnificados y respetar protocolos de atención, más allá del registro visual de la gestión.
Desde el gobierno nacional, hasta el momento de la publicación de la nota, no se había emitido un pronunciamiento público sobre las críticas al reparto de los balones. La difusión del video generó reacciones en redes sociales, donde usuarios cuestionaron la oportunidad del gesto y pidieron explicaciones sobre el uso de la marca “Defensores de la Patria” en escenarios de desastre.
Queda por establecer si la entrega de los balones fue parte de un plan oficial de acompañamiento psicosocial y recreativo para menores damnificados, o si correspondió a una actividad espontánea del presidente durante su visita. También está pendiente una posible respuesta oficial sobre el protocolo seguido y la destinación de recursos públicos para este tipo de ayudas en zonas de emergencia.
En todo caso, el episodio deja una señal sobre la sensibilidad que rodea la presencia del jefe de Estado en zonas de desastre, donde cada gesto público es observado de cerca por la ciudadanía, los medios y los veedores ciudadanos que evalúan la respuesta del Ejecutivo frente a la emergencia en el Pacífico colombiano.
