A pocas semanas de la instalación de las nuevas mesas directivas del Congreso, la pelea interna por esos cargos dejó al descubierto una fractura entre el gobierno de Abelardo de la Espriella y el uribismo, reportó La Silla Vacía. La disputa gira en torno a quién presidirá el Senado y quién la Cámara durante el año legislativo que empieza.
Según el reporte, los dos nombres que concentran la puja son los de Alfredo Deluque, cercano al oficialismo, y Daniel Briceño, vinculado a la bancada uribista. La elección de cada uno no depende solo de los votos de su propia colectividad. También se mueve con los acuerdos entre las bancadas y los partidos que buscan asegurar cuotas en las comisiones accidentales.
Las mesas directivas del Congreso cumplen un rol clave en el trámite legislativo. presiden los debates, ordenan el orden del día y firman los actos administrativos que mueven la maquinaria parlamentaria. Por eso, quienes lleguen a esas sillas definen qué proyectos entran primero a discusión y cuáles se quedan en el archivo, lo que les da un poder real sobre la agenda del gobierno.
El presidente de la República llega al Congreso cada año con su discurso de instalación, pero el día a día de las sesiones lo manejan los presidentes de cada Corporación. En la práctica, esa figura pesa más que el Ejecutivo cuando se negocia proyecto por proyecto. La distancia que mantiene de la Espriella frente a la elección interna deja al gobierno sin un operador visible en la jugada.
El uribismo, por su parte, viene de varios años de manejar las mayorías en el Legislativo y conoce los movimientos que se requieren para garantizar una presidencia amiga. Esta vez, según La Silla Vacía, apuesta por mantener su influencia con Briceño como candidato, lo que refleja la intención de no ceder terreno ante un gobierno que consideran distante.
Para la ciudadanía, el resultado de esta pulseada define qué tan fácil o difícil será tramitar las reformas que envíe el Ejecutivo. Si el gobierno queda sin aliados en las mesas directivas, los proyectos pueden quedarse esperando turno. Si logra al menos una de las dos presidencias, asegura que su agenda tenga un canal directo para avanzar.
En lo que va del periodo, el gobierno ha priorizado el contacto directo con los ciudadanos por medio de foros y publicaciones en redes, más que la interlocución tradicional con el Capitolio. Esa estrategia marca distancia con la vieja costumbre de un presidente dedicado a la negociación permanente con las bancadas, y ahora se nota en un Capitolio que negocia solo.
Queda pendiente ver si de la Espriella envía señales de respaldo a Deluque, si el uribismo cede en alguna de las dos corporaciones a cambio de acuerdos en comisiones, o si aparece un tercer nombre que destrabe la pelea. La elección de las mesas directivas está prevista para los primeros días del nuevo periodo legislativo, así que el reloj corre.
