El representante a la Cámara Agmeth Escaf, integrante del Pacto Histórico, expresó reparos a la ceremonia de posesión de Abelardo De la Espriella como presidente de Colombia. Según el extracto disponible, el congresista acusó al jefe de Estado de 'ignorar al Congreso y la Constitución', una frase que resume el núcleo de su inconformidad.
La respuesta no tardó en llegar desde las filas de seguidores del nuevo gobierno. En redes sociales, varios usuarios replicaron al congresista con la consigna 'Si no le gustó, fue la decisión correcta', una fórmula que ya se ha vuelto habitual en la comunicación política de los movimientos que respaldan a De la Espriella.
El episodio se inscribe en una práctica constitucional arraigada en Colombia: cada cuatro años, el 7 de agosto, el presidente electo toma juramento ante el Congreso en pleno. La transmisión de mando es el acto formal en el que el nuevo jefe de Estado asume funciones y fija, en su discurso inaugural, los ejes de su gobierno.
En esta oportunidad, según el extracto compartido, la lectura de Escaf apunta a que la ceremonia habría dejado en segundo plano la participación del Legislativo. Se trata de un señalamiento sensible, porque la relación entre el Ejecutivo y el Congreso suele ser uno de los primeros terrenos de fricción política al inicio de cualquier mandato.
El cruce de mensajes muestra el tono que empieza a instalarse entre el nuevo gobierno y la bancada del Pacto Histórico, la fuerza política que lideró la oposición durante el periodo anterior. Las declaraciones del representante y la reacción de los seguidores del Presidente sugieren que la relación entre ambos bloques arrancará con recelos cruzados.
Para la ciudadanía, la disputa tiene una lectura práctica: el Congreso es el escenario donde se debaten y aprueban las reformas que terminan tocando el bolsillo, la seguridad y los servicios públicos de los colombianos. Cualquier ruptura temprana entre Ejecutivo y Legislativo suele traducirse, con el tiempo, en discusiones más ásperas sobre el presupuesto, las leyes estatutarias y los proyectos de reforma constitucional.
Queda por ver si el Pacto Histórico formalizará su cuestionamiento en el recinto legislativo, mediante una proposición, una constancia o un debate de control político. También está pendiente la postura oficial del gobierno frente a las observaciones de Escaf, si decide responderlas o si opta por no entrar en la polémica pública.
Por ahora, el hecho que deja esta jornada es la imagen de un arranque de mandato con ruido político. La posesión ya se realizó, De la Espriella está al frente de la Casa de Nariño, y la primera crítica formal vino desde la oposición con el argumento de que el protocolo no respetó al Congreso.
