Air-e, la empresa que presta el servicio de energía eléctrica en La Guajira, atraviesa un nuevo capítulo deconflictividad. De acuerdo con Portafolio.co, en los últimos días se han registrado bloqueos, actos de vandalismo e ingresos no autorizados a instalaciones eléctricas. Estos hechos ocurren en un contexto en el que la prestación del servicio en el departamento lleva meses bajo fuertes cuestionamientos por la calidad y la continuidad del suministro.
La Guajira es uno de los departamentos con peores indicadores de cobertura y calidad en el servicio de energía eléctrica del país. Las altas temperaturas, la dispersión de la población y la limitada infraestructura de redes han sido factores históricos que agravan la situación. Air-e, como operador, quedó en el centro de la crisis y la respuesta del Gobierno nacional ha pasado por varias etapas, desde mesas de seguimiento hasta anuncios de intervención.
El reporte de Portafolio.co reseña que el Ejecutivo busca estabilizar el servicio mientras se atienden las manifestaciones. La tensión se da porque las comunidades afectadas por cortes frecuentes y fallas en el fluido eléctrico han expresado su inconformidad mediante bloqueos de vías, lo que a su vez impide la normal operación de la empresa y la llegada de insumos o personal técnico a zonas apartadas.
Dentro de los hechos recientes se reporta el ingreso a instalaciones eléctricas, lo que representa un riesgo para la operación y para los propios manifestantes, dado el alto voltaje y las condiciones de seguridad de estos sitios. Portafolio.co indica que se trata de un escenario que preocupa tanto a la empresa prestadora como a las autoridades locales y nacionales encargadas de la supervisión del sector.
La situación tiene implicaciones directas para los hogares guajiros. Los cortes y las fluctuaciones de voltaje afectan la refrigeración de alimentos, el acceso a agua potable en zonas donde el bombeo depende de energía, la conectividad y el funcionamiento de centros de salud. La crisis golpea con más fuerza a la población rural y a municipios alejados de la red principal.
En el plano institucional, la Superintendencia de Servicios Públicos y el Ministerio de Minas y Energía han mantenido un seguimiento al desempeño de Air-e desde que la empresa asumió la operación del mercado en la región Caribe. Las decisiones adoptadas han incluido planes de inversión, mesas técnicas con comunidades y alertas tempranas frente a indicadores de calidad, en un escenario donde la salida o permanencia del operador es objeto de debate.
Las posturas que recoge la fuente muestran dos frentes. Por un lado, las comunidades que protestan exigen solución inmediata a los cortes y a las deficiencias del servicio. Por el otro, el Gobierno y la empresa sostienen que las vías de hecho, en especial el ingreso a instalaciones eléctricas, ponen en riesgo la estabilidad del sistema y dificultan las tareas de mantenimiento y reparación.
Quedan varios puntos pendientes. Persiste la pregunta sobre si habrá cambios definitivos en la operación de Air-e en La Guajira o si se mantendrán los esquemas actuales con ajustes. También está por verse cómo se resuelven los bloqueos sin que se comprometan las tareas técnicas para mejorar el suministro. El reporte oficial citado por Portafolio.co seguirá siendo la base de seguimiento en los próximos días.
