El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, salió al paso de la propuesta formulada por el presidente electo Abelardo de la Espriella de convertir a la capital del Atlántico en una sede alterna del Gobierno nacional. Según la información publicada por Infobae, Char agradeció al próximo jefe de Estado por “reivindicar” el trabajo de las regiones y por “demostrar” que el país debe ser gobernado escuchando y trabajando en los territorios.
La declaración del burgomaestre se dio mediante un pronunciamiento público en el que calificó la idea como una “muestra de confianza”. Con esa expresión, Char buscó respaldar la iniciativa que pone a Barranquilla en el centro de un debate sobre la descentralización administrativa del Estado colombiano.
La figura de capital alterna no es nueva en el ordenamiento jurídico del país. La Constitución de 1991 establece la posibilidad de que el Gobierno nacional funcione temporalmente en ciudades distintas a Bogotá, decisión que corresponde al presidente en ejercicio. En la práctica, esta figura se ha activado en coyunturas específicas, como cuando Bogotá atravesó episodios de alteración del orden público en décadas pasadas.
En el contexto actual, la propuesta de De la Espriella se inscribe en un discurso de acercamiento con los territorios, una línea que distintos mandatarios locales venían reclamando desde las elecciones regionales. Char, uno de los alcaldes con mayor peso político en la Costa Caribe, recogió el guiño y lo tradujo en un respaldo explícito al presidente electo.
El gesto tiene lectura política en ambos lados. Para el alcalde, respaldar la iniciativa refuerza la posición de Barranquilla como ciudad relevante dentro del nuevo esquema de gobierno. Para el presidente electo, contar con el apoyo de un aliado regional de ese perfil facilita la instalación del mensaje de descentralización ante la opinión pública.
La propuesta, sin embargo, abre interrogantes prácticos. Bogotá concentra la sede de los tres poderes públicos, los ministerios, las entidades descentralizadas y la mayoría de las misiones diplomáticas. Trasladar parcialmente el funcionamiento del Ejecutivo a Barranquilla requeriría logística, recursos y un marco de decisión que, hasta ahora, no ha sido detallado por el equipo de transición de De la Espriella.
En la arena regional, la iniciativa reactiva una conversación que distintos gremios y mandatarios locales venían planteando: la necesidad de desconcentrar la operación del Estado. Ciudades como Medellín, Cali y Cartagena han expresado en distintas oportunidades su voluntad de asumir un rol más activo en la toma de decisiones nacionales.
Por ahora, la reacción de Char se mantiene en el terreno del respaldo simbólico. Queda pendiente conocer los alcances concretos de la propuesta, las condiciones que la harían viable y la manera en que se articularía con el funcionamiento cotidiano del Gobierno nacional una vez De la Espriella asuma la presidencia.
