La administración de Abelardo de la Espriella formalizó el regreso de Alejandro Ordóñez a la diplomacia regional al designarlo embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos. La decisión quedó oficializada por el Gobierno nacional, según reportó El Colombiano en su edición de este lunes.
Ordóñez tiene una trayectoria conocida en el derecho y la función pública colombiana. Fue procurador general de la Nación entre 2009 y 2016, cargo desde el cual intervino en debates de alto perfil sobre derechos fundamentales y réformes institucionales. Su nombre también sonó como precandidato presidencial en distintos escenarios del centro político.
El nuevo embajador llega a la OEA en un momento sensible para la política exterior del país. El organismo hemisférico discute con frecuencia crisis como la de Venezuela, la situación en Haití y los procesos electorales en la región. Colombia es uno de los miembros fundadores y mantiene allí una voz activa desde 1948.
La figura del procurador que abrió expedientes a funcionarios elegidos por voto popular marcó su primera etapa pública. Esa gestión dejó divididos a distintos sectores del país. Con su llegada a la OEA, Ordóñez vuelve ahora al escenario internacional donde ya representó a Colombia entre 2017 y 2019 durante el gobierno de Iván Duque.
En su primer período como embajador ante la OEA, Ordóñez participó en debates sobre derechos humanos, democracia y crisis migratoria. Su postura suele alinearse con corrientes conservadoras del continente, aunque también generó roces con algunos gobiernos de izquierda por sus declaraciones sobre Venezuela y Nicaragua.
La Cancillería colombiana tendrá a su cargo la transmisión formal de las credenciales ante la sede del organismo en Washington. Hasta ahora no se conoce la fecha exacta de la presentación de credenciales, un trámite que suele tardar varias semanas entre la designación y el inicio pleno de funciones.
Para el gobierno de De la Espriella, la elección de Ordóñez envía una señal sobre el tono que quiere imprimir a la diplomacia regional. El presidente ha privilegiado perfiles con experiencia en organismos multilaterales y con vínculos con el establishment institucional. La OEA, además, es la plataforma natural para temas sensibles como la crisis venezolana, donde Colombia suele asumir posiciones de liderazgo.
Entre los pendientes del nuevo embajador figuran el seguimiento de las misiones de observación electoral, la defensa de posiciones colombianas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el impulso de agendas de seguridad regional. También deberá articular la postura del país frente a las tensiones entre Washington y varios gobiernos del ALBA.
Queda por ver cómo recibe la OEA el regreso de un embajador que ya dejó huella en su primer paso por Washington. En el frente interno, distintos sectores políticos y académicos colombianos ya empezaron a pronunciarse sobre la idoneidad del nombramiento, un debate que se reactivará cuando Ordóñez presente sus credenciales ante el secretario general del organismo.
