Un video atribuido a estructuras disidentes de las Farc muestra a alias Marlon y alias Ñeque, dos integrantes que habían sido reportados como muertos por el Gobierno del presidente Gustavo Petro. La difusión del material, reportada por El Heraldo, reabre el debate sobre la confiabilidad de los partes militares sobre bajas en operaciones contra grupos armados.
En el video, según El Heraldo, los hombres que aparecen identificados como Marlon y Ñeque lanzan mensajes en los que califican como “falsas noticias” los reportes de su muerte del 20 y 29 de junio. Las afirmaciones, siempre según la fuente, fueron atribuidas por los disidentes al general Hugo López y al ministro de Defensa, en el marco de los anuncios oficiales sobre operativos contra estas estructuras.
El mismo material incluye críticas directas contra el Gobierno del presidente electo Abelardo De la Espriella. La grabación se inscribe en la estrategia de comunicación de las disidencias, que suelen usar videos para mostrar presencia territorial, responder a la fuerza pública y fijar posiciones políticas frente a los gobiernos de turno.
Las disidencias de las Farc son una fracción que no se acogió al Acuerdo de Paz de 2016 y que ha mantenido operaciones armadas, principalmente en zonas rurales del suroccidente y del sur del país. Su financiamiento proviene, según reportes de la fuerza pública y de organismos de control, de actividades como la producción de coca, la minería ilegal y la extorsión a comunidades y empresas.
La figura del “parte de bajas” es sensible porque tiene efectos legales, operativos y políticos. Un reporte de baja que luego resulta inexacto puede debilitar la confianza ciudadana en las instituciones de seguridad y abrir cuestionamientos sobre la forma como se miden los resultados de la fuerza pública, que suelen expresarse en indicadores como capturas, neutralizaciones y entregas voluntarias.
El episodio pone en entredicho la narrativa oficial sobre la degradación de estos grupos. Si los hombres señalados aparecen con vida, las cifras agregadas de “neutralizaciones” pierden precisión y se abre un flanco para que el Congreso, los organismos de control y la prensa verifiquen caso por caso la documentación oficial.
La mención al presidente electo Abelardo De la Espriella dentro del video muestra que las disidencias ya fijan posición frente al nuevo Gobierno, que se posesionará en agosto. Ese tipo de mensajes suele ser leído como un intento de presionar la política de seguridad y de marcar líneas rojas en futuras negociaciones o acercamientos.
Organizaciones de víctimas y sectores políticos han pedido en distintas ocasiones que los reportes de bajas sean verificados de manera independiente, con protocolos claros que permitan confirmar la identidad, la causa de muerte y el lugar exacto de los hechos. La aparición de Marlon y Ñeque refuerza ese pedido y pone sobre la mesa la necesidad de auditorías visibles.
En las próximas horas se esperan reacciones oficiales. La cartera de Defensa suele responder a este tipo de divulgaciones con comunicados que ratifican o rectifican los partes iniciales. También es previsible que el equipo de transición del presidente electo Abelardo De la Espriella se refiera al tema, dado que fue mencionado de manera directa en el video.
Por ahora, el caso deja varias tareas pendientes: verificar la autenticidad del video, confirmar la identidad de quienes aparecen en él, contrastar esa información con los partes oficiales y abrir, si corresponde, investigaciones disciplinarias y penales por los anuncios previos sobre la supuesta muerte de estos dos hombres.
