El exjefe de Estado Álvaro Uribe se reunió con el presidente Abelardo de la Espriella para discutir la situación fiscal del país, en un encuentro que coincidió con el debate del Presupuesto General de la Nación para 2027. Según Infobae, Uribe le expuso una guía de manejo para la crisis heredada del Gobierno Petro.
Dentro de las recomendaciones planteadas por Uribe aparece una reducción del tamaño del Estado, con el fin de liberar recursos que hoy se destinan al funcionamiento de la maquinaria pública. La propuesta apunta a que esa liberación se traduzca en un alivio sobre las cuentas nacionales y en una señal de disciplina frente a los mercados.
El exmandatario también planteó la necesidad de ofrecer estímulos a la inversión privada, con el argumento de que la dinamización del sector productivo puede compensar el menor gasto público. La combinación de menos burocracia y mayor confianza para los inversionistas es, según la fuente, el eje central del paquete sugerido.
De acuerdo con Infobae, Uribe estima que ese esquema permitiría un ahorro financiero cercano a los 20 billones de pesos. La cifra, de confirmarse en la práctica presupuestal, tendría efectos directos sobre el déficit fiscal y sobre la capacidad del Gobierno para cumplir sus compromisos de gasto.
Un punto sensible del encuentro fue el llamado a no aplazar el pago de la deuda pública. Uribe considera que postergar esos compromisos deteriora la calificación crediticia del país y encarece el financiamiento futuro, dos efectos que terminarían recayendo sobre los ciudadanos vía impuestos o menor inversión social.
La reunión se produce en un momento clave del calendario legislativo, cuando el Congreso tramita el Presupuesto General de la Nación 2027. Las recomendaciones del exjefe de Estado llegan cuando el nuevo gobierno debe definir prioridades de gasto entre programas sociales, inversión en infraestructura y servicio de la deuda.
Para los ciudadanos, el eventual ahorro de 20 billones de pesos y la política de no aplazar la deuda tienen implicaciones cruzadas. Por un lado, una mayor disciplina fiscal podría estabilizar la economía y mejorar la confianza inversionista. Por otro, la reducción del Estado suele traducirse en menos programas, fusionar entidades o suprimir cargos, lo que toca a servidores públicos y usuarios de esos servicios.
La postura de Uribe se inscribe en su visión histórica de austeridad y confianza en el sector privado como motor de desarrollo, una línea que ha defendido desde sus dos mandatos. Ahora, como exjefe de Estado, actúa como voz de experiencia frente a un gobierno que apenas inicia su trasegar con las cuentas nacionales.
Queda por verse qué tanto de esa hoja de ruta recoge el presidente De la Espriella en la versión final del presupuesto. Las próximas semanas, con el debate legislativo en curso, mostrarán si las sugerencias del exmandatario se convierten en línea oficial del Gobierno o si priman otros criterios técnicos y políticos dentro del gabinete económico.
Fuente: Infobae.
