ANATO, la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, alzó la voz frente a un reciente decreto del Gobierno que añade un nuevo cobro al tiquete aéreo internacional. La gremial, que agrupa a las agencias operadoras del turismo emisivo y receptivo en Colombia, aseguró que la medida fue dispuesta sin una consulta suficiente con el sector, según reportó el portal Volavi.
De acuerdo con la denuncia de ANATO, el nuevo impuesto de salida quedó incorporado al precio del tiquete por vía de un decreto, lo que cambia las reglas con las que venían operando las aerolíneas y las agencias que venden los pasajes. La agremiación considera que ese mecanismo limita la transparencia frente al usuario final, porque suma un valor que antes no hacía parte del desglose del tiquete.
La preocupación central de ANATO se concentra en tres frentes: el turismo, la conectividad aérea del país y el bolsillo de los pasajeros. En su lectura, gravar más la salida internacional encarece un servicio que ya compite con mercados regionales y puede reducir el número de colombianos que viaja al exterior por avión, un segmento que mueve buena parte de la economía de las agencias y de la hotelería.
El contexto es sensible para un país con una extensa frontera terrestre y marítima, pero con un tráfico aéreo internacional concentrado en unos pocos operadores. Cualquier sobrecosto al tiquete tiende a trasladarse al consumidor, advierten los expertos del sector, y eso golpea con más fuerza a los viajeros de clase media, a las familias que viajan por turismo y a los estudiantes o trabajadores que necesitan movilizarse al extranjero.
Para las agencias de viajes, el decreto agrega un nuevo componente que deben explicar en el mostrador y en las plataformas digitales, en un momento en que el sector venía recuperándose tras los efectos de la pandemia. ANATO ha pedido en otras ocasiones que las decisiones tributarias que tocan al turismo pasen por el Congreso o, al menos, por mesas técnicas con la industria, porque la planeación de rutas, temporadas y paquetes se hace con meses de anticipación.
La gremial también recordó que Colombia compite por turistas y por viajeros de negocios con países vecinos que, en varios casos, ofrecen tarifas de salida más bajas o las eliminaron por completo. Si el sobrecosto no se compensa con mejores servicios en aeropuertos o con una promoción agresiva de destinos nacionales, el país podría perder competitividad frente a esos mercados, según el análisis del propio sector.
Por ahora, ANATO pidió al Gobierno revisar el decreto y abrir un espacio de diálogo antes de que el cobro se aplique de manera generalizada. La asociación no descarta acudir a instancias administrativas o judiciales si la medida entra en vigencia sin ajustes, aunque su primer reclamo es de carácter técnico: que se aclaren los criterios, el destino de los recursos y el impacto estimado sobre la conectividad aérea.
El llamado de ANATO se suma a una serie de debates recientes sobre la carga tributaria que pesa sobre el transporte aéreo en Colombia, donde ya confluyen tasas aeroportuarias, impuestos nacionales y contribuciones especiales. El sector insiste en que cada nuevo componente al tiquete debe evaluarse con cifras de demanda, empleo y tráfico, para no terminar encareciendo un servicio que conecta al país con el mundo.
