Andrés Julián Rendón, exgobernador de Antioquia, aseguró en una publicación en Facebook que durante el gobierno pasado un comandante guerrillero habría recibido un trato diferencial frente a otras estructuras armadas. La afirmación la acompañó con una frase directa: a ese cabecilla no lo tocaban ni con el pétalo de una rosa.
La declaración no precisa a qué grupo ni a qué persona se refiere. Tampoco detalla operaciones militares concretas ni aporta documentos que respalden la comparación. Rendón se limita a describir lo que, según su lectura, fue una diferencia de trato entre un jefe específico y el resto de las organizaciones ilegales activas en el país.
El exgobernador ha sido una de las voces más críticas de la política de seguridad de los últimos años desde la región antioqueña, una de las más afectadas por la presencia de disidencias de las antiguas FARC, el ELN y bandas criminales. Su postura suele contrastar con la del Gobierno nacional en materia de resultados operativos y de acercamiento con estructuras armadas.
El tema de los tratos diferenciados a grupos armados no es nuevo en el debate público colombiano. En distintas épocas se han escuchado señalamientos sobre operativos suspendidos, zonas donde ciertos comandantes mantienen presencia sin ser intervenidos y diálogos que avanzan con unos mientras se combate a otros. Estas denuncias suelen quedar en el terreno de la opinión por la dificultad de verificarlas con cifras públicas.
Para los ciudadanos, el impacto de este tipo de declaraciones es doble. Por un lado, alimenta la percepción de que la seguridad depende más de decisiones políticas que de criterios operativos uniformes. Por otro, reabre la discusión sobre la transparencia con la que se manejan los archivos de inteligencia y los partes militares, en un país donde la Fuerza Pública rinde cuentas periódicas al Congreso.
Desde el Gobierno saliente no hubo, hasta ahora, una respuesta oficial a las palabras de Rendón. En pasadas ocasiones, voceros oficiales han rechazado este tipo de señalamientos y han defendido que las operaciones contra todas las estructuras se ejecutan con el mismo rigor, sin distinguir ideologías ni comandantes.
Rendón publicó su mensaje en una red social, lo que le da alcance masivo pero también limita el contexto. En sus redes suele fijar postura sobre temas nacionales con un tono directo, y esta intervención se suma a una serie de declaraciones suyas sobre el manejo de la seguridad en zonas como el Bajo Cauca, el sur de Córdoba y el oriente antioqueño.
Queda por ver si la afirmación se traduce en una denuncia formal ante los organismos de control, en una solicitud de debate en el Congreso o si se queda en el terreno de la opinión política. Mientras tanto, el debate sobre si hubo o no trato diferencial a un jefe guerrillero vuelve a quedar servido en la opinión pública.
