El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se refirió a la posibilidad de instalar una base binacional en la frontera con Colombia, según reportó Primicias. La declaración se produjo luego de la visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos a la provincia de Esmeraldas, en la costa norte ecuatoriana.
Noboa señaló que la relación con el gobierno colombiano cambió en los últimos tiempos. "Antes teníamos contra del gobierno colombiano", expresó el mandatario, en el contexto del acuerdo alcanzado entre Estados Unidos, Ecuador y Colombia para enfrentar el narcotráfico en la región.
La cooperación tripartita se inscribe en la estrategia regional de lucha contra el narcotráfico que Estados Unidos impulsa con varios países de América Latina. El Comando Sur, con sede en Miami, coordina las operaciones militares de ese país en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, y mantiene vínculos regulares con las fuerzas armadas de la región.
Esmeraldas ha sido escenario recurrente de operativos antinarcóticos y de hechos de violencia vinculados al crimen organizado. La provincia limita con el departamento colombiano de Nariño, una zona históricamente atravesada por rutas de tráfico de drogas y por la presencia de grupos armados irregulares.
La posible instalación de una base binacional implicaría la presencia conjunta de tropas ecuatorianas y de otro país en una franja fronteriza sensible. En la práctica, eso supone compartir inteligencia, logística y operaciones en un territorio donde ambos Estados han reportado dificultades para controlar el paso de cargamentos y la actuación de organizaciones criminales.
Para los habitantes de la zona fronteriza, el anuncio abre un interrogante sobre el día a día: más presencia militar puede traducirse en más controles, pero también en restricciones a la movilidad de comunidades que históricamente cruzan la frontera para trabajar, estudiar o comerciar.
Desde el lado colombiano, una base binacional en territorio ecuatoriano cerca de la frontera sería un hecho sin precedentes recientes. Colombia ha sostenido durante décadas una doctrina de soberanía nacional sobre su territorio, y la aceptación de una instalación de ese tipo dependería de los términos concretos del eventual acuerdo.
Noboa no ofreció detalles sobre la ubicación exacta, el tamaño de la instalación ni los plazos para una decisión. El pronunciamiento se queda por ahora en el terreno de la intención política y deja abiertas preguntas operativas y diplomáticas que tendrán que resolver las cancillerías y los ministerios de Defensa de los tres países.
Queda pendiente, además, el tono del relacionamiento entre Quito y Bogotá tras los años de fricción que el propio Noboa reconoció. El acuerdo antinarcóticos y la posibilidad de la base binacional marcan un giro que ambas partes tendrán que traducir en acciones concretas y verificables.
