El canciller israelí Gideo Sa'ar confirmó que se restablecerán de inmediato las relaciones diplomáticas entre Israel y Colombia, según el anuncio realizado tras una reunión con el canciller designado del gobierno de De La Espriella, Omar Bula. La medida marca un giro en la postura bilateral que ambos países habían mantenido en los últimos años.
De acuerdo con lo informado, el paquete de acciones contempla la eliminación del requisito de visas entre ambos países y la apertura de una embajada colombiana en Jerusalén. La ciudad es un punto sensible en la geopolítica internacional, ya que la mayoría de los países mantienen sus legaciones diplomáticas en Tel Aviv y reconocen la capitalidad de Israel solo de forma parcial o condicionada.
El anuncio llega en el contexto de un cambio de gobierno en Colombia. El presidente Abelardo de la Espriella tomó posesión recientemente y designó a Bula como su canciller, por lo que el restablecimiento de los lazos con Israel se ubica como una de las primeras decisiones de política exterior de la nueva administración.
Las relaciones entre Colombia e Israel se habían deteriorado tras decisiones del gobierno anterior, que suspendió algunas compras de armamento y mantuvo una postura crítica respecto a la situación en Gaza. La medida adoptada por Petro incluyó la ruptura temporal de algunos vínculos comerciales y la congelación de tratados de libre comercio en discusión.
Para los ciudadanos colombianos, la eliminación del requisito de visas facilita los viajes a Israel con fines turísticos, académicos, laborales o de peregrinación, lo que beneficia en particular a las comunidades cristianas y a estudiantes que realizan intercambios. La apertura de la embajada en Jerusalén también implica la llegada de servicios consulares directos para colombianos en la región.
Desde el lado israelí, el restablecimiento pleno de las relaciones abre la puerta a retomar la cooperación en sectores como tecnología agrícola, seguridad, innovación y comercio, áreas en las que ambos países han tenido intercambios históricos. Empresas israelíes con presencia en Colombia podrían reactivar proyectos de inversión que quedaron suspendidos.
El anuncio generó reacciones en distintos sectores. Sectores empresariales colombianos vinculados al comercio internacional y a la cooperación en seguridad celebraron la medida, mientras que organizaciones de derechos humanos y algunos sectores políticos expresaron preocupación por la decisión de ubicar la sede diplomática en Jerusalén, argumentando implicaciones para el reconocimiento de un Estado palestino.
En el plano regional, la decisión de Colombia se suma a la postura de países como Estados Unidos, que trasladó su embajada a Jerusalén en 2019, y se aleja de la posición de la mayoría de naciones latinoamericanas, que mantienen sus embajadas en Tel Aviv. Organismos multilaterales y varios gobiernos de Oriente Medio han reiterado en distintas ocasiones que el estatus de Jerusalén debe resolverse mediante negociaciones.
Quedan pendientes varios anuncios oficiales desde la Casa de Nariño sobre los plazos para la apertura de la embajada, los protocolos diplomáticos que se aplicarán y si la decisión requerirá pasos adicionales ante el Congreso o la Corte Constitucional. También está por definirse el alcance de la cooperación en seguridad, un área sensible tras las diferencias de la gestión anterior.
Por ahora, el restablecimiento de las relaciones es una señal del rumbo que el gobierno de De La Espriella busca darle a la política exterior, con un acercamiento explícito a Israel y un énfasis en cooperación bilateral sin las restricciones que rigieron en el período previo.
