El presidente Abelardo de la Espriella informó que dentro de su agenda laboral promoverá la creación de un contrato de trabajo por horas en Colombia. La iniciativa, según reportó el medio Pulzo, fue planteada como una herramienta para dinamizar la contratación formal y responder a los niveles de desempleo que enfrenta el país. El anuncio se da en un contexto de transformación del mercado laboral y de búsqueda de nuevos esquemas que se ajusten a las realidades económicas de distintos sectores productivos.
La figura del contrato por horas no es nueva en la discusión pública. Durante el gobierno de Gustavo Petro se incluyó una modalidad similar como parte de la reforma laboral que fue tramitada ante el Congreso. Esa propuesta buscaba formalizar relaciones laborales de corta duración y permitir que empleadores y trabajadores acordaran jornadas flexibles sin que ello implicara la pérdida de derechos esenciales como la seguridad social y las prestaciones legales.
La diferencia entre el esquema que se discutió en la reforma Petro y el planteado ahora por De la Espriella aún no se conoce en detalle. El medio Pulzo reportó que el presidente sostuvo que este tipo de contrato ayudaría a reducir el desempleo, al facilitar el acceso de personas que hoy están fuera del mercado laboral formal a una relación de trabajo con todas las garantías legales.
En Colombia, la contratación laboral está regulada por el Código Sustantivo del Trabajo, que establece distintas modalidades como el contrato a término fijo, indefinido, por obra o labor y el contrato de aprendizaje. Una modalidad por horas implicaría una modificación legal para permitir jornadas inferiores a la jornada máxima legal vigente, que es de 46 horas semanales según la normatividad actual, manteniendo la remuneración proporcional al tiempo trabajado.
Para los trabajadores, una figura de este tipo abre la posibilidad de vincularse formalmente a empresas y negocios sin cumplir una jornada completa, algo particularmente relevante para sectores como comercio, servicios, turismo y trabajo doméstico, donde es frecuente la contratación por turnos o jornadas parciales. Para los empleadores, la promesa de menores cargas prestacionales en jornadas cortas podría incentivar la formalización de empleos que hoy se mueven en la informalidad, que según mediciones recientes del DANE supera el 55 por ciento de la población ocupada.
En el plano institucional, el impulso de esta iniciativa requerirá un trámite ante el Congreso de la República, donde el gobierno deberá construir mayorías para respaldar el proyecto. Sectores sindicales y centrales obreras han mostrado en otras ocasiones reservas frente a las modalidades flexibles de contratación por considerar que pueden derivar en precarización laboral. El debate que se avecina pondrá en la mesa los argumentos sobre si el contrato por horas protege o debilita los derechos de los trabajadores.
El desempleo en Colombia se mantiene como uno de los principales desafíos sociales. De acuerdo con cifras del DANE, la tasa de desocupación nacional se ubica en niveles de dos dígitos, con brechas marcadas entre regiones y entre hombres y mujeres. Cualquier propuesta que ofrezca resultados en materia de generación de empleo será evaluada no solo por su viabilidad jurídica, sino por su capacidad real de incorporar población desempleada al mercado formal.
Quedan pendientes varios elementos clave del anuncio: el texto concreto del proyecto, los alcances de la jornada máxima permitida, el cálculo de prestaciones y aportes a seguridad social, y la posición oficial del Ministerio del Trabajo. La opinión pública y los actores gremiales estarán atentos al articulado que presente el gobierno de De la Espriella para medir el verdadero alcance de la propuesta.
